Cuesta abajo, marcha atrás y sin frenos
Alejandra Ruiz-Hermosilla
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ruizhermosillaelimparciales/14/14/26
miércoles 16 de septiembre de 2009, 14:26h
Hace ya muchos meses que el Ejecutivo de Zapatero tomó la senda descendiente en lo que a su gestión de gobierno se refiere. La novedad reside en que las sobresalientes dotes de vendedor de coches de segunda mano del presidente ya no mantienen la cohesión entre sus filas y en que los compañeros del periódico El País no sólo lo cuentan sino que lo subrayan. Tres ex ministros –Sevilla, Molina y Solbes- han abandonado el Congreso de los Diputados en apenas quince días y el diario de Prisa ha publicado -con llamada en portada- un durísimo editorial contra Zapatero que ha titulado “En la pendiente” para referirse al rumbo del Gobierno.
Blanco y en botella: los apoyos de Zapatero se esfuman tanto en el grupo socialista en la Cámara Baja como en el PSOE como en los medios de comunicación como en la calle. El autoritarismo del líder socialista para con los suyos, la improvisación de sus decisiones y el marcado carácter electoralista de sus cambios de criterio han terminado por llevar el descontento a los escaños socialistas y a Ferraz. Lo errático de su política económica y las dramáticas consecuencias de sus inútiles medidas anticrisis han tenido que ser denunciadas por la práctica totalidad de los medios de comunicación. Su constante ocultación de la realidad económica y la falta de transparencia con que acomete su gestión -ayer tampoco desveló en sede parlamentaria qué impuestos son los que va a subir para incrementar la recaudación en un 1,7 por ciento, que no un 1,5 por ciento, del PIB- han sembrado la desconfianza entre los ciudadanos.
A Zapatero le quedan sus votantes, muchos, pero no todos los que le respaldaron en 2008, según las últimas encuestas publicadas hasta por el CIS, porque el desencanto ha alcanzado a un buen número de los que se creyeron los epígrafes del programa electoral orientados a captar el llamado “voto de izquierdas”, tales como la memoria histórica o las relaciones con la Iglesia. Aún quedan casi tres años de legislatura, más de la mitad, y todo está abierto hasta las próximas elecciones generales, haya o no adelanto electoral. Es imposible prever si las papeletas que hoy irían a Zapatero le darían la Presidencia en la próxima convocatoria a las urnas, pero lo cierto es que el PP, a pesar del PP, acorta distancias y que el PSOE necesita acometer cambios profundos casi tanto como lo necesita España si los dos quieren enfrentar el futuro bien pertrechados.
Veremos en las próximas semanas si el inquilino de La Moncloa es capaz de escuchar el clamor que le pide modificaciones en el fondo y en la forma de su actuación o el síndrome que afecta sin excepción a quienes habitan ese palacio madrileño le ha dejado sordo además de solo.
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Periodista
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