NOVEDAD
La nueva apuesta pequeña de Opel se llama Agila
lunes 25 de febrero de 2008, 20:47h
Aunque es el mismo coche que el Suzuki Swift y está fabricado también en Hungría, tiene elementos estéticos propios de Opel y constituye junto al Meriva el conjunto de pequeños monovolúmenes de la marca, si bien este último es ligeramente superior, ya que nace de la plataforma del Corsa.
El nuevo Agila en nada se parece a la primera versión. Es mucho más atractivo, coqueto y funcional. Es un coche de reducidas dimensiones, pero con una capacidad interior sorprendente. Cuatro adultos pueden viajar perfectamente, con mucho espacio para las piernas en los asientos traseros. Eso si: el espacio para maletas es pequeño, aunque bajo el piso de este maletero hay un hueco bastante grande para guardar objetos. También en el habitáculo hay muchos huecos para vaciar los bolsillos.
Un diseño peculiar
Estéticamente es agradable. Para ganar habitabilidad la línea posterior cae vertical, sin apenas voladizo en las ruedas, lo que le confiere un aspecto compacto y funcional. En definitiva, se desenvuelve con mucha facilidad y comodidad en el trafico urbano y en su versión más potente, cumple con satisfacción a lo que se le va a pedir en carretera. Y todo ello, con una calidad y buen acabado que sólo modelos de superior categoría ofrecen. Otra cosa es que el diferencial de precios (especialmente en el caso de que sea financiado) no sea muy grande respecto a un coche de más porte; pero ese es un mal que los fabricantes no han sabido resolver y que ha incidido grandemente en el poco éxito comercial de estas ofertas.
El Agila puede moverse por medio de tres motorizaciones diferentes. Dos de gasolina de nueva generación. Motores de aluminio e inyección directa, con culata multiválvulas, de origen Suzuki. El más modesto es un tricilíndrico de 1 litro de cilindrada y 65 caballos, mientras que el más razonable es el cuatro cilindros de 1,2 litros y 86 caballos que mueve al Agila con más facilidad; espacialmente si optamos por el aire acondicionado, que debería ser imprescindible en nuestro país y en un coche que se destina a un publico joven y como segunda motorización familiar. Hay también una versión diesel de 75 caballos con una buena cifra de par y que mueve al Agila con facilidad, pero sinceramente, tras probarlo, nos inclinamos por el gasolina, aunque sea más caro y aunque deba de pagar Impuesto de Matriculación, algo que el pequeño de gasolina y el diesel no tienen que hacer porque sus niveles de emisiones no superan los 120 gramos por kilómetro.
Hay dos niveles de equipamiento, Essentia y Enjoy, que permite un elevado grado de personalización y con opciones interesantes como la dirección asistida o el cambio de cambios automático. Sus precios van desde 10.000 hasta 13.400 euros y su comercialización es inmediata.