El Muro de la polémica
lunes 12 de octubre de 2009, 07:42h
El gobierno de Estados Unidos ha buscado durante varias décadas una solución a la inmigración indocumentada, especialmente a aquella que ingresa por la frontera con México, sin lograrlo completamente. Ya desde octubre de 1994 con el Operativo Guardián entre los estados de California y Baja California, se comenzaron a construir vallas y muros divisorios, así como la instalación de equipo sofisticado de vigilancia y un mayor número de agentes de la Patrulla Fronteriza. Durante la administración de George W. Bush, y ante el fracaso de una posible reforma migratoria, el Congreso estadounidense aprobó en mayo de 2007 la construcción de un muro en la frontera con México con una longitud de aproximadamente 1.220 km, lo cual cubriría el territorio hasta el Río Bravo.
La construcción de dicho muro seria parte del programa de seguridad nacional diseñado después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, cuya finalidad adicional al control migratorio sería el combate al tráfico de drogas y armas y de otros delitos. Sin embargo la semana pasada la propuesta de la creación de bardas anti-peatones presentada por el senador Jim DeMind dentro de la ley de gastos de Seguridad Interna fue eliminada en la versión final, al considerar que los cerca de 800 millones de dólares necesarios para las bardas y muros, podrían ser destinados a proyectos de seguridad mejores.
Así, el gobierno del estado de Texas detuvo con agrado la construcción de una parte del muro ante el beneplácito de residentes, funcionarios y comerciantes que ya habían interpuesto demandas en tribunales en contra de la construcción de dicho muro. Pero esta decisión no ha sido del agrado de todos; el embajador estadounidense en México, Carlos Pascual, ha defendido la barrera como un elemento de seguridad, aduciendo que la valla existente entre California y Baja California ha disminuido el número de crímenes en ambos lados de la frontera.
Lo que queda claro es que el fenómeno de la inmigración indocumentada es muy complejo y sin fácil solución. La creación de barreras físicas no ha prevenido el ingreso indocumentado, sino una mayor habilidad de los traficantes de personas para evitarlas, con los graves riesgos que acarrean para los inmigrantes. En la actual crisis que se vive en Estados Unidos no es posible tampoco pensar por el momento en una reforma migratoria. De hecho se calcula que en los dos últimos años ha disminuido la migración indocumentada ante la falta de empleo. Parte de la solución a la migración es el desarrollo, la inversión en educación y la creación de empleo, así como en el caso de México en particular, proveer un ambiente de seguridad pública para la sociedad, lo cual hasta el momento parece lejano.