¿México va hacia una nueva revolución en el año 2010?
domingo 25 de octubre de 2009, 16:07h
“La principal causa de las revoluciones es la grave desigualdad social.” Aristóteles (La Política)
En septiembre de 1910 el presidente mexicano que en realidad fue un dictador, Porfirio Díaz se aprestó a celebrar el centenario del inicio de la lucha de independencia de México y dos meses después comenzó la revolución mexicana que arrojó un saldo de un millón de personas en dos décadas de violencia casi incontenible y con interrupciones muy breves.
La revolución mexicana, que al decir de Octavio Paz fueron varias revoluciones dentro de la revolución, prometió bienestar a los campesinos y trabajadores. La realidad de hace un siglo es que México vivía una profunda desigualdad socio-económica y política.
Hoy en 2009, casi al amanecer de 2010 efectivamente hay democracia, pero con muchos problemas de todo tipo: más de cinco mil muertos de manera violenta por la criminalidad organizada en menos de tres años, más desempleo y un tremendo rezago educativo.
Hoy en México estamos peor que en 2006 cuando Calderón asumió la presidencia. Sus promesas electorales se esfumaron. El político michoacano ha contradicho su palabra, antes decía que su gobierno se comprometía a generar empleos, cuando ha pasado lo contrario, porque se han perdido más de medio millón en poco más de un año, Calderón decía que gobierno no propiciaría el aumento de impuestos y hoy propone llevarnos al terrorismo fiscal con más impuestos inequitativos y absurdos como el de telecomunicaciones. Sus medidas tributarias que fueron aprobadas parcialmente por la Cámara de Diputados y que actualmente se discuten en el Senado, son desde el punto de vista económico un error porque propiciaría más inflación, desde el punto de vista político una torpeza, desde el punto de vista sociológico es inflamar más el descontento de la población y desde el punto de vista jurídico es un desatino.
Todo parece indicar que el gobierno de Calderón quiere empujarnos al estallido social, a la anarquía, a más violencia y a más desigualdad socio-económica. La economía mexicana es la que tiene el peor desempeño de todo el continente americano, es el país junto con El Salvador –en términos proporcionales- más violento y donde los carteles del narcotráfico no han sido totalmente derrotados y mantienen sus conductas extremadamente peligrosas.
La gran mayoría de los mexicanos no quiere más violencia y mucho menos en otro derramamiento de sangre, pero la frivolidad del presidente Calderón y de los gobernadores de todos los partidos pretenden gastar millonarias sumas de dinero en festejar el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución, cuando hay otras necesidades apremiantes en todo México.
¿En realidad qué vamos a festejar? ¿Que los campesinos han emigrado a Estados Unidos? ¿Qué los trabajadores pierden sus prestaciones sociales y el poder adquisitivo de sus salarios? ¿Que somos un país con una violencia descontrolada en varias ciudades de la República? ¿La impunidad que gozan importantes personajes de la política hoy aparentemente retirados pero que siguen actuando en contra de México? ¿Que en México vive uno de los hombres más ricos del mundo y que la mitad de la población es pobre?
¿Qué demonios vamos a festejar?
Así como Ortega y Gasset lo dijo a sus compatriotas en el seno de la república española, repito sus palabras: Eso no, eso no. No le escucharon y sobrevino la guerra civil que costó más de 300 mil vidas humanas.
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Profesor de Derecho
Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.
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