El Santiago Bernabéu se preparó para ver una remontada histórica tras la catástrofe del partido de ida en el que el Alcorcón goleó 4-0 al club más laureado de la Liga española. La pesadilla iniciada hace quince días se ha confirmado propiciada por la impotencia y falta de fútbol de los madridistas. El equipo de Pellegrini sólo puedo vencer 1-0 en casa, por lo que
un humilde club de Segunda B ha batido a la sociedad deportiva más rica de España.

El
Real Madrid jugó uno de sus peores partidos de su historia en el estadio
Santo Domingo en Alcorcón. Aquel dramático día, los jugadores merengues se vieron absolutamente desbordados por futbolistas que, además de jugar al fútbol, trabajan desempeñando algún oficio. La sorpresa mayúscula del
4-0 representó a la perfección el David que vence a Goliat.
El equipo de
Florentino Pérez es el club más laureado del mundo futbolístico, amén de uno de los más ricos desde el punto de vista económico. El presupuesto presentado por el club blanco para la presente temporada ronda los 400 millones de euros. Sin embargo, el misticismo del deporte ha hecho que un equipo pequeño del sur de Madrid, con un presupuesto en torno al millón de euros, ha eliminado de la
Copa del Rey a todo un campeón de Europa.
Tras el absoluto baile del
Alcorcón en el partido de ida, que hizo mucho daño a la estructura madridista y ha provocado castigos del entrenador a jugadores que no dieron la talla –
Guti, Metzelder o Drenthe-, el
Santiago Bernabéu saludaba a su equipo en los prolegómenos del encuentro preparando lo que parecía, iba a ser una remontada épica.
Pero la realidad y el paso de los minutos sin novedad, ha provocado que el público entregado de los primeros minutos, castigara con una pitada atronadora y con olés a los pases de los futbolistas del Alcorcón. La ciudad del sur de Madrid, de 200.000 habitantes, siempre recordará el día en que su equipo ganó 4-0 al
Real Madrid, y a partir de este partido, unirá también el día en que su equipo aguantó en el
Bernabéu a los
Kaká, Raúl, Higuaín, Van Nistelrooy.
El partido ha estado dominado por el Real Madrid de principio a fin, pero la claridad en la posesión de balón no se ha traducido en pases con intención, ni en combinaciones peligrosas para
Juanma, el portero del
Alcorcón que eliminó al Real Madrid. Los humildes futbolistas del club que pasará a la historia salieron del césped con lágrimas en los ojos, incrédulos por el resultado cosechado e incapaces todavía de comprender el peso de su hazaña.

El
Real Madrid, capitaneado en la primera mitad por
Kaká e Higuaín y en la segunda por
Van der Vaart, sólo pudo hacer un gol al portero del
Alcorcón. El holandés anotó en el
minuto 80 el primer gol de partido. Con el primer acierto en ese minuto resultó imposible la remontada y la gesta que se iniciaba hace quince días en
Alcorcón, se confirma en este partido: un equipo de Segunda B elimina al
Real Madrid en doble partido, tras una de las goleadas más dolorosas que ha sufrido el club blanco en su historia.
El partido comenzó con el
Real Madrid tratando de encerrar al
Alcorcón en su área. Sin embargo, el empuje madridista no consiguió perforar una defensa muy buien colocada y un mediocampo muy peleón. En esos primeros minutos de presión -tanto en el césped como en la grada-
Van Nistelrooy probó a
Juanma en el minuto cuatro, sin éxito.
Arbeloa también intentó alcanzar el gol que abriera la lata en los primeros 10 minutos, pero lejos de portería.
Pero los indicios de falta de fluidez y dominio eficaz de la pelota se iban confirmando con el paso de los mintuos. Los jugadores madridistas jugaron desde el primer minuto con prisa, tratando de llegar a portería sin elaborar la jugada demasiado. En el juego lleno de imprecisiones merengue trató de sobresalir
Kaká, muy voluntarioso pero sin acierto y cada vez más cansado a medida que pasaba el tiempo.
El
Alcorcón llegó a puerta una vez en la primera mitad, gracias a un tiro lejano de
Mora que Dudek, muy inseguro con los pies nuevamente, que acabó en córner.
El
segundo tiempo, con la mitad de la batalla ganada por el
Alcorcón, comenzó con el equipo de
Pellegrini tratando de jugar con un punto más de velocidad en circulación de balón. El inicio de
Van der Vaart -que entró por
Diarra en el descanso- fue revolucionario y sobre él crecía el juego madridista. De hecho, en los primeros minutos de la segunda parte se produjeron más disparos a puerta que en toda la primera mitad.
Pepe -infranqueable en defensa- remató alto un centro de
Van der Vaart en el minuto 1 del segundo tiempo; Tres minutos más tarde el holandés remató alto tras realizar un buen movimiento;
Kaká golpeó un balón raso a puerta que fue desviado por
Van Nistelrooy -muy fuera de forma- al larguero, en el minuto 5; Raúl cedía un balón de nuevo para
Van Nistelrroy, que éste enviaba fuera por poco, cuatro minutos después; y
Kaká finalizaba este arranque arrolador con un tiro raso que el portero del Alcorcón sacaba a corner.
Tras este arreón madridista su fútbol se diluyó y su actuación se limitó a un esfuerzo físico titánico.
Higuaín lo intentó desde todos los lados, en solitario y en combinación con algún compañeor, pero no era su día. El salvador madridista de otras ocasiones estrelló un baklón en el larguero en los últimos minutos que sellaba la eliminación madridista. Sólo
Van der Vaart pudo anotar gracias a un buen lanzamiento raso, en el minuto 80, y tras una falta de
Kaká a un defensor del
Alcorcón.
Pellegrini, que salió con todo lo que tenía para remontar la eliminatoria, recibió una pitada por sustituir a
Lass, que fue uno de los mejores, y dar entrada a
Marcelo. Uno a cero en el partido de vuelta en el
Bernabéu, el
Real Madrid eliminado por el Alcorcón.