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Cree que es un plan desestabilizador de la oposición

El Gobierno argentino investiga ola de protestas en Buenos Aires

jueves 12 de noviembre de 2009, 10:31h
El Gobierno argentino informó que investiga maniobras de desestabilización de parte de grupos opositores, en medio de una oleada de protestas que se recrudeció en los últimos días y mantiene sitiada a Buenos Aires.
"Que se saquen de la cabeza eso de que nos vamos a ir o nos van a sacar" del Gobierno, afirmó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, al brindar este miércoles un informe de gestión ante la Cámara de Diputados de Argentina.

La Iglesia, por su parte, reclamó a las autoridades adoptar políticas "a fin de cohesionar y pacificar al pueblo argentino", mientras líderes de la oposición alertaron sobre un clima de "crispación".

El jefe de Gabinete consideró que "no son nada casuales" las protestas callejeras que, al igual que en las últimas semanas, volvieron a colapsar la capital argentina y a generar enormes inconvenientes para el tránsito de vehículos.

El Gobierno "está investigando hechos puntuales", anticipó el jefe de Gabinete, en un discurso a tono con las declaraciones de la presidenta, Cristina Fernández, quien instó el lunes a "acabar con los enfrentamientos" y "hechos provocados que llaman la atención".

Este miércoles, el momento de mayor tensión se vivió en uno de los principales puentes de acceso a Buenos Aires, cuyo corte por parte de integrantes del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) fue impedido por la policía.

Mientras, trabajadores de la filial de la alimentaria estadounidense Kraft se concentraron frente al Ministerio de Trabajo para exigir la reincorporación de empleados en el marco de un extenso conflicto.

Agrupaciones de desempleados protestaron en la avenida 9 de Julio, la principal de Buenos Aires, donde organizaciones "piqueteras" acamparon la semana pasada durante 31 horas en reclamo de trabajo. También se movilizaron estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y ex soldados movilizados durante el conflicto bélico con el Reino Unido por las islas Malvinas (1982).

Algunos medios de prensa comentaron que la única nota positiva en el trajín diario de Buenos Aires fue el normal funcionamiento del metro de la ciudad, que el martes y el jueves estuvo paralizado por huelgas a raíz de un conflicto entre sectores sindicales antagónicos. En una declaración, la Conferencia Episcopal Argentina consideró que es "obligación" del Gobierno y de las organizaciones sociales "solucionar siempre todas sus controversias por medios pacíficos".

"Hay un enorme desorden institucional provocado por el Gobierno", aseguró la líder de la opositora Coalición Cívica Elisa Carrió, quien envió días atrás una carta a embajadas de países de América Latina y Europa para advertir sobre una "inusitada escalada de violencia" en el país.

La dirigente aseguró además que hay "piqueteros" (manifestantes que cortan calles) alineados al Gobierno que "están armados". "Estamos ante un descontrol social creciente", sostuvo el alcalde de Buenos Aires y líder de la opositora Propuesta Republicana (PRO), Mauricio Macri.

El dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR) Ernesto Sanz también se refirió al "alto nivel de crispación" en el país, después de que el líder del partido, Gerardo Morales, acusara a agrupaciones oficialistas de ser las responsables de las agresiones que sufrió semanas atrás en la norteña provincia de Jujuy.

Como contrapartida, el gobernante Partido Justicialista (PJ, peronista) manifestó anoche su respaldo "incondicional" a Cristina Fernández, cuya imagen positiva cayó al 23 por ciento en septiembre pasado. "Especialmente en esta instancia en la cual distintos sectores intentan afectar la gobernabilidad", añadió el partido. También la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país, ratificó que realizará una movilización el próximo 20 de noviembre en apoyo al Gobierno.

El respaldo se produjo durante el encuentro de los máximos dirigentes del partido en el que rechazaron la renuncia que el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), esposo de Cristina Fernández, había presentado a la conducción del PJ el pasado 29 de junio, un día después de las elecciones legislativas en las que el oficialismo resultó derrotado.

Kirchner retomó la conducción del justicialismo un mes antes de que se concrete la renovación parlamentaria en la que el oficialismo dejará de tener mayoría propia y en momentos en que los distintos partidos del país comienzan a delinear sus estrategias con miras a los comicios generales de 2011.