Con Zapatero siempre es primavera
domingo 29 de noviembre de 2009, 17:16h
No voy a hablar del cambio climático, no del calentamiento global, aunque –salvo algunos fuertes vientos en el noroeste y cuatro gotas este año no parece que se vayan a vender demasiados abrigos. Zapatero también nos protege del frío.
Desde hace cinco años y medio estamos en las mejores manos. Cautivados por la sonrisa permanente de nuestro líder, caminamos satisfechos y convencidos de que todo va estupendamente y aún podría ir mejore sino fuera por los moscardones aguafiestas de la oposición y del empresariado que sólo velan por sus egoístas intereses. También algunos sociólogos de tres al cuarto se empeñan en fastidiar, probablemente porque están muertos de envidia ante la constatación de que cada vez son más importantes los brotes verdes. Es incomprensible que estos chupatintas de las encuestas afirmen que el 72 por 100 de los españoles desconfía del Gobierno. ¡Pero si el Gobierno lo está haciendo muy bien! No hay más que ver cómo aplauden al Presidente y a los Ministros y Ministras en los mítines y en las reuniones con la gente del partido. Cuando deambulan por alfombras festivaleras. Están entusiasmados con el Gobierno, como no podría ser de otro modo.
Es totalmente comprensible que los miembros del Gobierno regañen de ven en cuando a la gente que no entiende el sacrificio que están haciendo por ellos. Es verdad que, en ocasiones, a alguno (o alguna) se le pone una cara un poquito avinagrada, pero hay que entender que se harten.
Nunca, por nada del mundo, se debe admitir un error. Es obvio, el Gobierno nunca yerra en su servicio en cuerpo y alma en pro de los intereses ciudadanos. El Gobierno nunca piensa en sus propios intereses o en los del partido que lo sustenta. Su pensamiento único es el beneficio y el bienestar de la ciudadanía. Cuando el Gobierno tiene dudas consulta al ágora-Presidente que, con su sabiduría, le ilumina e irradia inmediatamente a la sociedad que, anonadada, se postra ante tamaña inteligencia.
No podemos contar con mejor amparo. Estamos seguros en sus manos. Somos la envidia de los países de nuestro entorno e incluso de algunos más lejanos que admiran nuestra posición. Vivimos en un mundo feliz, el mejor de los imaginables y hemos de dar gracias, a cada hora, a nuestros preclaros gobernantes que nos dan las más brillantes lecciones y las más inteligentes consignas. Aprendemos de nuestros próceres que nos ofrecen diligentes su abrigo protector... Aunque ya no lo necesitemos pues con Zapatero ya no hay invierno. Siempre es primavera.
P.S.: En el epitafio de un anónimo ciudadano se escribirán estas palabras del novelista gallego Domingo Villar (“Ojos de agua”). “El ignorante afirma, mientras que el sabio duda y reflexiona”.
¡Qué aburrida e impertinente es la reflexión!, añadió un grafitero.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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