El delantero guipuzcoano Aritz Aduriz catapultó al Mallorca a su séptima victoria consecutiva en el Ono Estadi al marcar dos de los cuatro goles en el triunfo (4-2) ante el Real Zaragoza, que sitúa sorprendentemente al equipo rojillo a un paso de la Liga de Campeones.

Con esa nueva victoria, el
Mallorca iguala su mejor racha en casa, que fijó en la temporada 2006-2007 al vencer entre las jornadas 20 y 33 de la Liga, también con
Gregorio Manzano en el banquillo.
El
Zaragoza, en cambio, sigue con su estigma particular lejos de su estadio, ya que no gana a domicilio en
Primera desde octubre de 2007.
El uruguayo
Gonzalo Castro está resultando decisivo esta temporada para el
Mallorca. El ex jugador del
Nacional de Montevideo peleó por un balón imposible (min. 38), le ganó la partida a su marcador
Víctor Laguardia y le dio en bandeja el
primer gol al vasco Aritz Aduriz.
Por la banda del "
Chori", la izquierda, suele ocurrir lo más relevante de las acciones ofensivas de los rojillos. Y eso que en los primeros minutos
Aduriz no estuvo todo lo fino que de él se espera.
Falló dos ocasiones claras de gol (mins. 12 y 15), algo poco habitual en el ex delantero del
Athletic. No obstante, se sobrepuso y marcó más tarde en dos momentos clave.
El
Zaragoza jugó con atrevimiento en el
Ono Estadi, un reducto hasta ahora inexpugnable para todos los visitantes. Adelantó varios metros su línea de cuatro defensas y aunque se expuso a ser 'cazado' con algún pelotazo a la espalda de su zaga, aguantó muy bien y durante muchos minutos tuvo totalmente controlado a su rival.
El error del equipo maño fue no apretar arriba, ya que llegó sólo en dos ocasiones (mins. 36 y 45) por medio de
Gabi Fernández y Ángel Lafita. Ese fue todo su bagaje atacante, muy poco para sorprender a un
Mallorca muy sólido en su campo.
El partido tuvo momentos de tensión por algunas entradas a destiempo y algún que otro manotazo en los balones aéreos, pero sólo vieron la tarjeta tres jugadores del
Mallorca:
Martí, Ayoze y Aduriz.
Un nuevo zarpazo de Aduriz (min.67) sentenció al
Zaragoza en la reanudación. El máximo realizador mallorquinista, con siete goles, definió con la frialdad y técnica de los grandes delanteros para aumentar la ventaja de su equipo, que, tal y cómo pintaban las cosas para los maños, parecía definitiva.
Mario Suárez, que había sustituido a Julio Álvarez, se sumó a la fiesta en las gradas
marcando de un cabezazo certero y pegado al palo que hizo inútil la estirada de
López Vallejo.
Con un rotundo
3-0 en el marcador, el
Ono Estadi dedicó los últimos minutos a celebrar la séptima victoria consecutiva de su equipo en casa.
El guineano
Keita, que llevaba un par de minutos en el campo,
marcó el cuarto ante el júbilo indescriptible de una grada que tiene que frotarse los ojos para percatarse de que no está soñando. Poco después,
Ander Herrera anotó el
gol de honor del
Zaragoza.
El
Mallorca sigue demostrando una pegada terrorífica y esta tarde la padeció un
Zaragoza muy flojo en ataque y que sigue sin ganar lejos de su campo como visitante en Primera desde el 27 de octubre de 2007.