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Un tal Munilla

domingo 20 de diciembre de 2009, 18:56h
Me lo temía. Los sacerdotes guipuzcoanos han hecho su referéndum particular y en una proporción de dos de cada tres han bajado su dedo pulgar, en su circo nacionalista, y han condenado al nuevo obispo de San Sebastián, monseñor Munilla.

Ya lo anticipábamos poco antes de hacerse oficial la noticia, los nacionalistas no iban a digerir bien el nombramiento, que suponía un cambio de ciento ochenta grados respecto a los antecesores Setién y Uriarte. Arzallus, el ex jesuita que estudió en Alemania y debería conocer muy bien, por tanto, el carácter germánico del Papa, no traga el que le impongan prelados, como ya ocurrió con Ricardo Blázquez, cuando fue nominado obispo de Bilbao, con aquella desgraciada y despectiva frase de “un tal Blázquez”. A Arzallus, que a pesar de los pesares, sigue pesando lo suyo en las filas del PNV, le gustaría tener el privilegio franquista de “presentación de candidatos” y así dirigir la elección de “sus obispos”. Porque es eso lo que les pasa. Quieren solo a “sus obispos” y olvidan a los no nacionalistas, más del cincuenta por ciento, según las últimas elecciones autonómicas, que también son hijos de Dios, aunque ellos quieran tener para sí solos ese privilegio.

Las cosas han cambiando y mucho en el País Vasco, gracias a Dios, y la Iglesia, que no lo olvidemos es universal, tenía que salir de ese juego de la oca impuesto desde las sacristías nacionalistas que tanto daño han hecho en el País Vasco y en el resto de España.

La soberbia de esas sacristías es tal que ahora quieren que el Papa revoque el nombramiento. ¡Serán paletos! No saben nada de la Santa Sede. No conocen nada del Vaticano y lo que es peor no quieren salir de su error, pues creen que la Iglesia vasca es suya y nada más que suya, cuando repetimos, la Iglesia es universal.

Hay que recordar lo que la doctrina conciliar dispone con relación al nombramiento de los Obispos. En primer lugar, porque el Ministerio Episcopal fue instituido por Jesucristo. Después, porque este ministerio es de naturaleza espiritual. Y, en tercer término, porque el derecho de nombrar y crear a los Obispos es propio, peculiar y exclusivo del Papa.

Munilla es un gran sacerdote y un gran obispo, como ha demostrado, primero como sacerdote en Guipuzcoa, y después como prelado en Palencia. Estamos seguros que su labor será muy importante en San Sebastián, diócesis complicada, él lo sabe, y que habrá que cambiar rumbo a base de diálogo, como el propio Munilla ha dicho, pues en “las distancias cortas gana mucho”, y tras ese diálogo se producirán relevos que deseamos, pues la nota difundida por el clero guipuzcoano demuestra que son necesarios esos cambios.

También sabemos que la elección de Munilla ha sido estudiada profundamente y que la Santa Sede ha querido dar una lección a los que piensan que pueden imponer todo y ofrecer muy poco.

Deseo lo mejor a este “tal Munilla”. Por lo pronto “Zorionak” querido obispo. Felicidades y adelante. Somos muchos los que pensamos y deseamos que su gestión será magnífica.
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