Cambio Climático: Habrá que esperar hasta México
miércoles 23 de diciembre de 2009, 18:40h
Quienes participaron de la reunión de Copenhague sobre cambio climático sabían de antemano que las negociaciones serian muy complejas por tres razones. Primero, los países industrializados con compromisos de reducción de sus emisiones representan apenas el 28 por ciento de las emisiones mundiales. Segundo, Estados Unidos que fue hasta hace poco el principal contaminador no había asumido ningún compromiso en Kioto (21 por ciento del total mundial de emisiones). Y en tercer lugar, el mundo en desarrollo no estaba obligado a realizar reducciones de sus emisiones, que ya alcanzan al 50 por ciento del total (China es ya el primer país contaminador con más del 21 por ciento de las emisiones totales). La negociación se complicaba aun mas cuando se consideran las diferencias en las emisiones por habitante .Si bien China ya contamina mas que los Estados Unidos, cada chino emite la cuarta parte que un norteamericano. Aquí radicaba uno de los escollos para lograr un acuerdo. En los países desarrollados vive apenas el 16 por ciento de la humanidad, sin embargo sus emisiones representan dos tercios del total históricamente acumulado. En promedio los países desarrollados emiten 15 toneladas de CO2 por habitante, mientras que los países de ingresos medios emiten 5 y los países pobres apenas 2. Pero también existen diferencias que no tienen que ver con el nivel de ingreso, por ejemplo un suizo emite menos de la mitad que un venezolano. Por su parte un habitante de la India emite 1,7 toneladas y uno de Ruanda apenas 0,1.
Es ilustrativo comparar Europa con los Estados Unidos; cuando la crisis petrolera de 1974 Europa inicio una política de eficiencia energética, introduciendo impuestos a los combustibles fósiles y promoviendo el transporte público y modernizando su industria automotriz; los precios energéticos son en Europa alrededor del doble que en Estados Unidos. Es así como hoy un europeo emite 10 toneladas y un norteamericano 23. En el mundo existen 1600 millones de pobres que no tienen acceso a la electricidad; cuando se conecten en el futuro aumentaran las emisiones. Pero el caso es que, existen en los Estados Unidos 40 millones de vehículos de alto consumo de combustible (SUV), que si fuesen reemplazados por vehículos con los estándares técnicos europeos ahorrarían emisiones equivalentes a las generadas por el acceso a la electricidad de todos los pobres que hoy carecen de ella. Las actividades productivas y la vida diaria de los norteamericanos dependen críticamente del consumo intensivo de petróleo.
Cuando Obama se presento ante la prensa, antes de regresar a Washington, quedaba en evidencia que Copenhague concluía de una manera poco promisoria. En ese momento cuando el presidente de los Estados Unidos mencionaba sus conversaciones con China, India, Brasil y Sudáfrica era claro que no se había podido concretar un compromiso concreto y legalmente vinculante entre las naciones. En 1928 las naciones habían firmado un tratado que fue cruentamente incumplido. Ahora no habrá incumplimientos porque no tenemos acuerdos exigibles ya que los compromisos asumidos fueron meramente “políticos”. Sin embargo, con una visión optimista podemos aspirar a que, dentro de un año en México, gracias a una mayor concientización sobre la urgencia de la mitigación climática, la humanidad pueda acordar un nuevo sendero común de preservación del planeta, que vaya más allá de los compromisos de Kioto que fenecen en el 2012. Ya es hora que entendamos que los problemas globales requieren efectivas soluciones globales y también instituciones globales que las implementen.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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