Ni el control de cambio impuesto por el Gobierno venezolano en 2003 o la metamorfosis de la moneda en 2008, han bastado para contener la maltrecha economía de la petrolera Venezuela. El anuncio a una devaluación de un 50% del bolívar fuerte, por parte del presidente Hugo Chávez, así como sus intenciones de intervenir a los comerciantes que “especulen” sobre el nuevo valor cambiario, ha puesto de cabeza a un país al borde del colapso financiero.
El fin de semana miles de
venezolanos abarrotaron los supermercados y los comercios de las principales ciudades del país, en un afán por comprar todo lo que se les cruzara en el camino, y no precisamente por las rebajas pos navideñas. Un arrebato que buscó la manera de aplacar una impulsiva sensación de escasez que llegó debajo del brazo del anunció que hizo el
presidente Hugo Chávez el pasado viernes, sobre las intenciones de su gobierno de devaluar en un 50 por cierto el bolívar fuerte (Bf), curiosamente la divisa que reemplazó al clásico bolívar en 2008 con el objeto de fortalecer y evitar una eventual depreciación de la moneda venezolana.
Sin embargo, la medida ha resultado en vano para un país que cada vez se le hace más cuesta arriba ocultar el atolladero financiero por el que atraviesa, tanto por los efectos colaterales de la crisis mundial, como por el
déficit de su economía interna, a pesar de que dispone de una millonaria reserva por concepto de su acaudalada renta petrolera.

Ahora un dólar no costará
2,60 Bf, sino 4,30, lo que acentuará los graves problemas de abastecimiento que posee el país, así como detonará una inminente subida de los precios de los productos, contra los pronósticos del propio Hugo Chávez, que aseguró en su programa 347 de "Aló Presidente" de que no se permitirá el aumento de los productos adquiridos al cambio anterior. "Donde haya que aumentar, el Gobierno lo reconocerá, pero controlado", señaló.
Al respecto, el mandatario advirtió en medio de consignas a favor del
“comercio socialista”, de que intervendrá con la ayuda de la Guardia Nacional, a aquellos comerciantes que “especulen” con los precios, amenazando a los "especuladores de la burguesía",-a quienes calificó de "pluscuálidos" -, con “quitarle el negocio”para que “lo administren sus trabajadores”.

Frente al vertiginoso debilitamiento de su divisa, los venezolanos prefieren abalanzarse a las calles y gastarse todo lo que puedan en comida, electrodomésticos o tecnología, antes que hinchar sus colchones o sus cuentas bancarias con coloridos billetes que cada vez pierden valor en el mercado. Mientras, los comerciantes comienzan a romperse la cabeza ideando los mecanismos que les permita equilibrar su balanza comercial sin correr el riesgo de que sean allanados por las
autoridades gubernamentales.
Este lunes Venezuela amanece más empobrecida, aunque en su subsuelo fluya uno de los recursos naturales más ricos y cotizados del mundo. El país que ha abastecido a Cuba de hidrocarburos, le ha pagado la deuda externa íntegra a Bolivia y ha gastado millones de dólares en armas, da señales de que no dispone de suficiente liquidez para fortalecer y reactivar su maltrecha economía, que cerró el 2009 con un alza del
IPC del 25, 1 por ciento. Una inflación que desvela los números rojos de una las naciones más rica de Sur América.