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La libertad centra la intervención del presidente en el Desayuno de Oración

Zapatero lee, en español, la Biblia: “No oprimirás al jornalero pobre”

jueves 04 de febrero de 2010, 14:04h
Con una oración, intensa y sentida, ha arrancado el acto en el que José Luis Rodríguez Zapatero será el protagonista. El presentador del Desayuno Nacional de Oración, que cada año abre el curso político estadounidense, ha comenzado la ceremonia dirigiéndose a Dios y a todos los asistentes. “Unamos nuestros corazones en oración”, ha pedido.

A continuación, ha dado las gracias a Dios por su ayuda durante el año pasado y se ha pedido perdón en nombre de todos por sus faltas. “Señor de la vida, has sido nuestra ayuda durante el año pasado. Perdónanos y te damos las gracias. Ayúdanos a vivir por Ti de forma más completa y servirte de forma adecuada”, ha rezado.

Antes de bendecir la mesa, ha pedido a Dios por los ponentes extranjeros que “han venido hasta aquí desde muy lejos”. Entre ellos, el presidente del Gobierno que se convierte en el primer español en ser el principal invitado del acto donde pronunciará un discurso de entre siete y once minutos. “Dale fuerza en el viaje para cuando vuelva a casa. Esperamos que las meditaciones de sus corazones traigan honor a tu Persona”, ha añadido moderador en referencia a los invitados de fuera de Estados Unidos.

Por último, antes de dejar paso a la interpretación de una pieza musical por parte de un miembro de la Iglesia metodista estadounidense, ha concluido afirmando “Pedimos esto en nombre de Jesús. Amén”.

La esencia religiosa de este acto perdura desde su primera celebración durante la Gran Depresión en la década de los 30, cuando muchos en América perdieron sus trabajos, cayeron en la pobreza y varios hombres de negocios en la ciudad de Seattle decidieron ayudar a sus hermanos congregándoles para compartir un desayuno y hablar sobre Dios.

Con Obama y Zapatero ya en la mesa presidencial, un congresista ha vuelto a invocar a Dios y mientras todos se unían en oración y bajaban la cabeza, el presidente del Gobierno mantenía un gesto respetuoso y serio pero no bajó la cabeza en señal de recogimiento. Antes de la esperada intervención del presidente del Gobierno, se ha leído un pasaje del Libro del Éxodo para "abrir las mentes a Dios".

"No oprimirás al jornalero pobre y necesitado"
Minutos después, el agnóstico Zapatero tomó la palabra. Zapatero subió al estrado y recordó a los asistentes que el español fue "la primera lengua en la que se rezó en este país". En un discurso en el que ha defendido la libertad del hombre, "ya sea con una dimensión trascendente o cívica", el jefe del Ejecutivo español ha leído un pasaje de la Biblia y otro de "El Quijote" de Cervantes.

José Luis Rodríguez Zapatero ha escogido fragmento bíblico de gran componente social y que sintetiza la visión socialista, el capítulo 24 del Libro del Deuteronomio: "No oprimirás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus conciudadanos o uno de los extranjeros que habita en tu tierra y en tus ciudades. Págale su jornal ese mismo día , antes que se ponga el sol, porque él está necesitado, y su vida depende de su jornal. Así no invocará al Señor contra ti, y tú no te harás responsable de un pecado".

Dirigiéndose a los asistentes, Zapatero ha declarado: “Nadie como ustedes conoce el valor de la libertad religiosa” y se mostró, como “demócrata de una de las naciones más antiguas del mundo”, admirado ante las conquistas del pueblo de Estados Unidos.
Describió a España como una nación multicultural y precisó que es “sobre todo cristiana”.

Mencionó a su Alianza de Civilizaciones al indicar que “España ya fue en el pasado ejemplo de convivencia entre las tres religiones del Libro y hoy defiende el respeto a la convivencia, a la diferencia y a la alianza de civilizaciones”.

Zapatero se posicionó claramente en contra del fundamentalismo y de la “utilización espúrea de la fe para justificar la violencia”.
Nuestros dos países deben mucho a los que han venido de fuera y que a lo largo del tiempo han convivido con nosotros.

En lo que calificó como su “plegaria”, Zapatero ha querido “reivindicar el derecho de cada persona para tener más autonomía moral” y abogó por la integración de los inmigrantes y ratificar su compromiso con los desempleados.

El paro y la acogida de inmigrantes también han estado presentes en su palabras. “Nuestros pueblos no se pueden entender sin aquellos que vienen a nosotros y viviendo entre nosotros se convierten en nosotros", ha indicado. Se ha comprometido con “los hombres y mujeres que padecen la falta de trabajo” y ha expresado que su principal preocupación como gobernante es la creación de empleo porque, dijo, "no hay tarea más apremiante" que esta.

En cuanto a la tolerancia, ha reflexionado, “es mucho más que la aceptación del otro. Es descubrir y conocer al otro. El odio nace de la ignorancia y la concordia se construye con el conocimiento. También la paz”.


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