www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Las elecciones en Ucrania

Ricardo Ruiz de la Serna
x
ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
viernes 12 de febrero de 2010, 20:37h
Las recientes elecciones en Ucrania han visto la victoria de Yanukóvich que cierra el episodio de la Revolución Naranja. La derrota de Julia Timoshenko concluye un periodo que comenzó lleno de esperanzas y fue derrotado por la frustración. Yanukóvich ha exigido la dimisión de la todavía Primera Ministra mientras el país corre el riesgo de una crisis de gobernabilidad: Timoshenko aún no ha reconocido la victoria de su rival y se temen disturbios conforme vayan pasando los días.

El Jefe del Estado –Yushenko- unió su rostro al de Timoshenko y ambos encarnaron el rostro de esa revolución que –acompañada de otras como la rosa o la verde- sembraron de colores y bellos deseos las portadas de los periódicos. Después llegaron las rencillas políticas; la falta de proyectos; los problemas vecinales… En Ucrania, la política de distanciamiento de la Federación Rusa llevó a excesos –por ejemplo, en materia lingüística- que la población rusohablante de la zona oriental del país sólo podía rechazar. En efecto, la Historia ha unido tan estrechamente a Ucrania y Rusia que –para bien o para mal- ambas están forzadas a convivir. Kíev está tan unida al pasado de Rusia como Novgorod y Moscú, y durante los tiempos soviéticos los ucranianos eran una de las nacionalidades más influyentes en el Estado. Esta relación se mantiene hoy: el sur y el este apoyan al llamado candidato prorruso Yanukóvich (¿no es ese nombre un modo de admitir que su rival es antirrusa?) mientras el norte y el oeste han votado a Timoshenko. Los mismos votantes que han padecido gravísimos desencuentros con su vecino ruso y que han sufrido la crisis del gas del invierno pasado, han decidido que el poder cambie de manos.

Algunos creen que Rusia es un peligro, pero lo cierto es que Rusia también se siente amenazada por el escudo antimisiles que de nuevo se diseña en Europa Oriental después de que el Presidente Obama cancelase el proyecto anterior de despliegue en Polonia y la República Checa. Mientras tanto, los ucranianos parecen haberse cansado del debate sobre el uso de la lengua rusa en las instituciones, la incorporación a la OTAN o las diferencias culturales con Rusia. El Consejo de Europa ya recomendó que el ruso fuese lengua de uso en la vida pública en las zonas de residencia compacta de rusohablantes así como en la Administración pública.

Yushenko se va; a Timoshenko le exigen que dimita y Yanukóvich ha ganado. Queda preguntarse qué sucederá con Sergei Tigipko, el político que tanto interés suscitó en Europa y que proponía el rescate de un proyecto de Ucrania como líder regional. En realidad, el país tiene sobrados recursos para serlo: una buena base industrial, una formidable producción agrícola y una población con un nivel educativo elevado. Sin embargo, después del despegue del año 2000, su producto interior bruto ha bajado desde 2007 hasta ahora. El sistema adolece de problemas políticos como la corrupción –a pesar de las importantes iniciativas que se han adoptado contra ella- y la excesiva burocracia. Cabe esperar que con estos cambios en Ucrania las relaciones con Rusia se normalicen.

Seguiremos informando.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios