¿Aceptará el PP algún pacto con el Gobierno?
viernes 26 de febrero de 2010, 12:22h
La negociación del Gobierno con los demás grupos políticos, especialmente el PP, se está orientando, según demuestran los primeros escarceos, más a una lucha de propaganda política que a una posibilidad real de alcanzar medidas concretas que sirvan para resolver la crisis. Entre otras cosas porque lo único que pueden hacer los partidos de oposición es dar ideas, ya que el que tiene capacidad para ejecutarlas es sólo el Gobierno, que maneja el BOE.
Esta batalla de propaganda política se refleja en el mensaje gubernamental que pretende colocar al PP como el malo de la película al “no querer ayudar al país” con el único objetivo electoralista de desgastar al Gobierno. Por el contrario, el mensaje del PP de que el PSOE lleva dos años de inacción, y que sólo pretende dilatar el proceso sin tomar decisiones para ver si la crisis se suaviza antes de las siguientes elecciones, cala menos, puesto que el Gobierno, con sus comisiones, planes y proyectos de diálogo permanentes logra llevar la iniciativa, al menos para los poco informados.
En este contexto, el PP se encuentra en una difícil tesitura. Si no alcanza un pacto, parecerá intransigente e insolidario. Pero tampoco puede apoyar unas medidas económicas en las que no cree. Por esa razón, en el PP está cuajando la idea, según la información recogida por El Imparcial, de alcanzar algún acuerdo puntual que demuestre su deseo de colaborar pero, en ningún caso, aceptar la foto del pacto global. Una foto que sí puede conseguir el Gobierno con otros grupos, como los nacionalistas, puesto que a ellos sí les conviene, ya que elevan su categoría regional hasta el nivel de Estado. Algo que vale, sobre todo, a CiU, ya que está a pocos meses de unas elecciones en Cataluña.
El Gobierno, por su parte, no tiene fe alguna en el pacto con el PP, y su único objetivo es que en el fracaso de esta negociación sea el PP el que quede mal. Por eso mezcla las reuniones negociadoras con explosivas declaraciones contra los de Rajoy. Por el contrario, el Gobierno ha incluido en su troika negociadora a José Blanco, el ministro inversor por excelencia, para que los presupuestos de Fomento ayuden a convencer a grupos políticos circunscritos a comunidades autónomas.
La foto del Pacto (sirva para lo que sirva éste) puede ser, por tanto, entre Gobierno y minorías, lo que escenificaría la “soledad” del PP. Pero este partido, sin embargo, buscará resquicios para sacar adelante algún acuerdo y demostrar que colabora tanto como puede, aunque nunca en el modo global de conducir la política económica el Gobierno de Zapatero.
Entretanto, las maniobras dilatorias de Zapatero ante la crisis siguen su curso. Dos años después de la constatación palmaria de la crisis, el Gobierno sólo es capaz de ofrecer un borrador de reformas, y no parece tener mucho interés en agilizarlas en algunos meses más. Las fuentes consultadas por El Imparcial aseguran que no es sólo una cuestión de incapacidad para afrontar la crisis: también es una política deliberada de no hacer nada. Como ha dicho una ministra de Zapatero, citada por José García Abad, se trata de una instrucción de Zapatero, basada en su “intuición”. Porque hacer algo, es decir, reformas dolorosas, podría ser bueno a largo plazo, pero le daría impopularidad electoral. Y ganar elecciones es la principal, por no decir única, vocación de Zapatero, según se reconoce cada vez más abiertamente en su propio entorno.