www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Zapatero y la
"Operación Rouco"

Enrique Montánchez
jueves 06 de marzo de 2008, 22:41h
La Moncloa prefería que Blázquez continuase como presidente de la Conferencia Episcopal. De ahí que se haya empleado a fondo para evitar que Rouco Varela se pusiera al frente de los obispos españoles. Primero, transmitiendo el mensaje de que el Vaticano era favorable a mantener la continuidad en la jerarquía de la Iglesia española, y, después, con la intervención personal de Rodríguez Zapatero durante la cena que mantuvo recientemente con el Nuncio del Papa en la sede de la Nunciatura. Pero ni el Vaticano ni la Iglesia española se han dejado presionar. Saben que se juegan mucho y han apostado fuerte ante la posibilidad de que las urnas vuelvan a dar la victoria al presidente Rodríguez Zapatero.

La "Operación Rouco" comienza a finales del pasado año, cuando el cardenal de Madrid pide permiso al Vaticano para convocar una manifestación en defensa de la familia, que el Gobierno interpreta -junto con el comunicado de los obispos sobre las elecciones- como una "ruptura del status quo". La Iglesia no toma iniciativas de este calado sin consultar antes a Roma. En la madrileña Plaza de Colón, medio centenar de prelados -entre cardenales, arzobispos, obispos y obispos auxiliares- de los 77 que integran la Conferencia Episcopal arropan a Rouco. Saltan las alarmas en el Palacio de la Moncloa. Las elecciones para renovar la cúpula eclesial están a dos meses vista, y el Gobierno quiere impedir que Rouco se ponga al frente de la Iglesia española. Blázquez es consciente de la operación y, como señalan en privado varios obispos, "con una enorme generosidad" le dice a Rouco que se haga cargo de la presidencia. El resto ya es conocido.

¿Qué se juega la Iglesia española? ¿A qué obedece el interés de Rodríguez Zapatero por evitar que Rouco la lidere? El Gobierno tiene preparada desde hace tiempo la "hoja de ruta" sobre las medidas a tomar con la Iglesia en una segunda legislatura a fin de implantar un modelo de sociedad laica con una presencia poco menos que residual de la Iglesia católica como institución. Para alcanzar esta meta es preciso revisar en profundidad las relaciones Iglesia-Estado, consolidar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, implantar el denominado Estatuto de Ciudadanía anunciado por el portavoz en el Congreso de los Diputados López Garrido como una de las prioridades del PSOE en un segundo mandato, y acabar con la financiación de la Iglesia.

"Hoja de ruta" que conocen el Vaticano y Rouco, quien -no lo olvidemos- forma parte del reducido grupo de cardenales amigos de Benedicto XVI. Antes de llegar al Papado, Ratzinger fue durante casi una veintena de años presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la estructura vaticana con mejor información de lo que ocurre en el mundo, algo así como el Servicio de Inteligencia de la Iglesia.

Ratzinger es un consumado experto en las interioridades de la ofensiva laicista en Europa y los fraternos maestros que la impulsan. Por eso ha sido sensible en extremo a las preocupaciones de Rouco ante el escenario que se le avecina a la Iglesia española. Roma ha querido a un negociador experimentado y de fe inquebrantable al frente de la jerarquía.

Es sintomático que el PSOE de Rodríguez Zapatero haya retomado, casi ochenta años después, el mismo objetivo que se planteó la República en 1931: borrar de la sociedad española a la Iglesia Católica. Sólo un planteamiento ideológico e intelectual de tal cariz muestra, de forma elocuente, lo alejado que el dirigente socialista está de los verdaderos motores que mueven el mundo en el siglo XXI. Como ajena está la sociedad española, libre, democrática, joven y dinámica, al debate religioso. Más obsesionado debería estar Zapatero, si la voluntad popular le vuelve a dar este domingo su confianza, por subirse al carro de lo que preocupa a los dirigentes mundiales.

Por si sus desvelos domésticos le impiden saber lo que se cuece, he aquí algunas pistas sobre lo que preocupa a los líderes europeos, con Sarkozy a la cabeza: la batalla de los poderes económicos norteamericanos para impedir que el euro se convierta en moneda de referencia de las transacciones petrolíferas, la dependencia energética de Europa, la lucha por el control de los recursos energéticos del planeta, el nuevo papel de Rusia, la penetración de China en el sistema financiero occidental... Mientras tanto, en España corremos el riesgo de quedar aislados del gran tablero mundial y abocados a resucitar el trasnochado anticlericalismo de principios del siglo pasado.

Enrique Montánchez

Periodista

ENRIQUE MONTÁNCHEZ Subdirector de EL IMPARCIAL

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios