El riesgo de disentir en Cuba
viernes 19 de marzo de 2010, 02:13h
Las imágenes de la brutalidad con que las autoridades cubanas y los matones del castrismo reprimían una protesta pacífica de las “Damas de Blanco” hablan por sí mismas. Madres, hermanas y esposas de disidentes -que no “terroristas” ni “delincuentes comunes”, como diría algún paniaguado- fueron golpeadas e insultadas por el mero hecho de pedir justicia para los suyos. Una “justicia” que condena a penas de hasta 6 años de cárcel a aquellos que cuestionen la legitimidad de Raúl Castro para seguir al frente del poder en la isla; así lo dispone la legislación cubana.
Que se sepa, hay más de doscientos presos de conciencia en las cárceles cubanas. Personas que no han cometido más delito -pese a lo que digan Miguel Bosé o Willy Toledo- que reclamar democracia en Cuba. Algunos, como Zapata, lo han pagado con su vida. Otros, como Guillermo Fariñas, languidecen en una huelga de hambre que dejará en sus cuerpos secuelas de por vida; eso, si es que sobreviven. Estados Unidos y la Unión Europea lo tienen muy claro; ya se ha tenido bastante paciencia con una dictadura totalitaria que no hace concesión alguna. Sólo resta que el Gobierno español reconsidere su postura de “diálogo exigente” -genuflexo, más bien- y se posicione de una vez por todas del lado de los que defienden la libertad en Cuba, en lugar de permanecer junto a los que la cercenan.