La Iglesia reacciona, tarde pero reacciona
sábado 20 de marzo de 2010, 09:13h
El Papa enviaba ayer una carta dirigida a los católicos de Irlanda, en la que se detallaban las iniciativas adoptadas para responder a los lamentables casos de abusos sexuales de curas irlandeses a niños. La cantidad de víctimas y la reiteración de esos abusos durante años salieron a la luz a raíz de una investigación de las autoridades irlandesas, a las que se unieron los durísimos testimonios de los que sufrieron aquellas vejaciones. El problema era conocido en Roma, pero nunca hasta ahora se había actuado de manera clara y contundente: una política inexplicable e intolerable.
La presente actuación obedece a criterios de sentido común y humanidad y, aunque tardía, es de justicia ponderarla. Por desgracia, el caso irlandés no es único. México se conmocionó con las revelaciones de la vida privada de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y cuyo comportamiento personal –para decirlo suavemente- dejaba mucho que desear. Y en Estados Unidos, Italia y Alemania, los casos de pederastia que salieron a la luz dejaron en muy mal lugar a una jerarquía eclesiástica que, o bien miró hacia otro lado, o bien procuró echar tierra sobre el asunto sin que el escándalo trascendiese. Pero trascendió, haciendo un daño terrible a una institución cuya torpe reacción la ponía bajo sospecha de encubrir crímenes “atroces”, como ha acabado reconociendo Benedicto XVI. Esa es precisamente la clave: asumir que se hicieron cosas mal, pero no ya únicamente por los actos de pederastia, execrables en sí mismos, sino por haberlos ocultado. Admitir la existencia de un problema y pedir perdón por sus consecuencias no va a reparar todo el mal causado pero, al menos, es un paso dado en la dirección correcta. El siguiente paso –del cual podían aprender multitud de organizaciones, empezando por los partidos políticos, consistiría en montar una suerte de “comisión de asuntos internos” eficiente que denunciara situaciones de este tipo, u otras similares, antes de que lo hicieran las autoridades judiciales.