El abuso de lo femenino
lunes 22 de marzo de 2010, 19:24h
No es que con la edad quedé resentida es que estoy convencida de que para “ellas” algunas situaciones, empezando por las laborales, no funcionan bajo las mismas reglas que para los que pertenecen al sexo masculino. Femenina es un atributo que te condiciona porque vivimos en una sociedad- digo, en un mundo- en el que aunque lo femenino se emplea como valor positivo cuando interesa, a favor de la causa que sea, realmente a la fémina todavía se la infravalora y casi, en demasiadas ocasiones, tomado el término como designación del conjunto, se la agravia y desperdicia.
Omitiré detallar estadísticas que todavía reflejan la realidad de la diferencia salarial entre mujeres y hombres. Es por todos conocida y me temo, que por tanto hablada, ha llegado a asimilarse como un mal menor, como una de esas cargas que una acepta vencida, porque sabe que para cambiarlo tendría que dedicar toda una vida, y aún así, no lo conseguiría. Es curioso que los hombres más inteligentes que he conocido se rodeen de mujeres en sus equipos de trabajo. Confían en ellas, en sus capacidades, en su inteligencia, en su lealtad. Puede que en parte, nosotras, entreguemos tanto porque nos encontramos inmersas en un entorno en el que nos obligamos a darlo todo para que, al fin, un día se nos reconozca.
Esta semana me he tropezado con situaciones que de verdad me indignan. Una serie de mensajes lanzados en distintos medios me han llenado de coraje. Me siento insultada. Sí.
Dos anuncios publicitarios emitidos en televisión. Vergonzosos. El primero al que me referiré es de la marca de desodorante masculino AXE – que sólo tuve ocasión de ver una vez, quizás le hayan retirado, lo cual no me extrañaría- en el que según un hombre según va rociándose desodorante en sus axilas, va cambiando de aspecto y atrayendo más y más a una chica, con el siguiente mensaje narrado –más o menos-: “porque las mujeres se cansan pronto”. ¿Eh? ¿De qué nos cansamos? Vamos, que venía a decir que nos gusta liarnos cada día con un hombre diferente por el simple hecho de cambiar, porque lo conocido y estable nos aburre. ¡Alucinante!!!!!!!!!!!!!!!
El segundo anuncio, que todavía tengo ocasión de ver cada noche, es de una colonia de hombre del ¿diseñador? Paul Gaultier. En él, una mujer en la cama se queda pasmada oliendo la almohada en la que supuestamente ha apoyado la cabeza el ¿hombre? que la abandona dándola la espalda y vestido con un traje de marinerito bastante ridículo. Señor!!!!!!!! Jamás echaría yo de menos –sí, de más- a un hombre que llevara ese gorrito blanco. ¿Por qué algunos publicistas se empeñan en crear contextos tan absurdos y alejados de la realidad?
Y luego, para más crispación, el reality show “I love Scasi” en el que unas mujeres son competencia de ellas mismas en la conquista de un hombre que apenas nadie conoce. No sé ni cómo definirlo, ¿abominable?
Con estos antecedentes, todavía me sorprendió que un periódico como el ABC permitiera a uno de sus ¿periodistas? publicar un artículo que con el título engañoso de Siete estilistas proponen un cambio para Leire Pajín , sirviera de lanzadera para prodigar las siguientes delicias machistas: Leire no tiene la presencia física que las modas reclaman de un dirigente político… No es alta, tampoco especialmente delgada, con un cabello mejorable y una dentadura que pide a gritos que invierta tiempo, y no menos dinero, en ella… es incapaz de darse cuenta de que su perfil no resulta fotogénico, de que su pronunciado busto reclama a gritos otro tipo de corpiño, de que las faldas no le sientan bien a cierta altura y que necesita tanto cambiar de peluquero, a pesar de su última mejora, como de dietista. Qué tremenda debilidad se demuestra al intentar derribar al contrario ridiculizando su aspecto físico. Me recuerda a mis años de parvulario.
Y leí el post La venganza de los calientabragas en el blog La cama de pandora hosteado en la Web del diario elmundo.es, en el que se presenta como habitual que las mujeres que tratan de acostarse con hombres, son rechazadas porque ellos se acuerdan de sus ex o no novias. Como si ahora los papeles hubieran girado 180 grados, y fuéramos únicamente las mujeres las que perseguimos a los hombres, presas sin remisión de nuestra ninfomanía. ¡Válgame! Es que con esas letras que escribís, nos alejáis de la igualdad, nos ridiculizáis. No queremos correr más ni más deprisa que ellos. Sólo reivindicar que ya no son sólo ellos los que “nos follan”. Es necesario acabar con la afirmación “me la follé”. Pero sin llegar al “que salgo a la calle con el objetivo de follarme a todo lo que se me ponga a tiro”. Pero es comprensible. Tantos siglos de diferencia en el trato… Un poco hartas, sí.
Y seguiría anotando tantos otros ejemplos de lo que permitimos. Y seguro que ustedes recordarán otros tantos. Que se producen y consienten cada día. ¡Basta!
No somos Más ni Menos. IGUALES. Con idénticos valores y similares inquietudes. Y mientras consintamos, ellos y ellas, que se banalicen nuestros comportamientos y se recurra a nuestra femineidad para rebajarnos en lo físico y sexual, no saldremos de ésta.
¡Basta!!!!!!!!!!!!!
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