Funes pidió perdón en nombre del Estado salvadoreño
"Romero fue víctima de la violencia ilegal de los escuadrones de la muerte"
jueves 25 de marzo de 2010, 10:12h
El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pidió perdón por el asesinato, el 24 de marzo de 1980, del arzobispo Óscar Arnulfo Romero y dijo que los escuadrones de la muerte que lo perpetraron "actuaron bajo la cobertura, colaboración, aquiescencia o participación de agentes estatales".
"En estas circunstancias y en calidad de presidente de la República, pido perdón en nombre del Estado salvadoreño por ese magnicidio perpetrado hace 30 años", afirmó Funes durante un acto oficial. El gobernante pidió perdón a la familia de Romero, a la que expresó sus "más sinceras condolencias" y su respaldo "incondicional en su lucha por el esclarecimiento de la verdad".
Gaspar Romero, hermano del prelado, aceptó el pedido de perdón de Funes. El mandatario, el primero de izquierda en la historia salvadoreña, reconoció que Romero "fue víctima de la violencia ilegal que perpetró un escuadrón de la muerte".
"Este tipo de grupos armados ilegales ejercieron el terror de manera generalizada entre la población civil durante aquellos años aciagos, dejando tras de sí miles de víctimas. Dichos escuadrones de la muerte, lamentablemente actuaron bajo la cobertura, colaboración, aquiescencia o participación de agentes estatales", añadió.
Funes recordó que los integrantes del "grupo violento" que consumó el asesinato "han sido ya identificados por instancias internacionales de investigación, tanto el sistema de Naciones Unidas, como del Sistema Interamericano de Derechos Humanos". "Nuestro Gobierno ha aceptado la validez jurídica de estos informes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por lo que resulta inobjetable nuestro reconocimiento oficial a la verdad en el caso del magnicidio de monseñor Romero", afirmó Funes.
Según la Comisión de la Verdad que investigó los crímenes durante la guerra civil en El Salvador (1980-1992), "existe plena evidencia" de la participación del ya fallecido Roberto D'Aubuisson, fundador de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), partido que gobernó el país entre 1989 y junio de 2009.
La Comisión determinó que D'Aubuisson "dio la orden de asesinar al arzobispo" e "instrucciones precisas" a miembros de su entorno de seguridad, actuando como "escuadrón de la muerte", para "organizar y supervisar la ejecución del asesinato".
Además, se señaló que los capitanes Álvaro Saravia y Eduardo Ávila "tuvieron una participación activa en la planificación y conducta del asesinato", así como Fernando Sagrera y Mario Molina, hijo del ex presidente Arturo Armando Molina (1972-1977).
También se menciona en el informe a Amado Antonio Garay, el conductor que llevó al pistolero hasta la capilla para dispararle al prelado un balazo en el pecho mientras oficiaba una misa.
Expertos y activistas de derechos humanos han señalado, treinta años después de este asesinato, que falta por esclarecer los autores intelectuales, el propio autor material del disparo, así como la verdad de los hechos que rodearon este magnicidio.