Las dos Españas
sábado 08 de marzo de 2008, 19:11h
La imagen de las dos Españas, como ya explicara hace años Cacho Viu, no procede de una idea original española. Era una idea común en la Europa culta del siglo XIX y, muy probablemente, tiene sus orígenes en la tradición judeo-cristiana. El capítulo 25 del Génesis (v. 23), o el capítulo 35 de Ezequiel (v. 10) son muy explícitos en ese sentido, como lo es también la imagen de los dos hijos de Rebeca, que luchan en el vientre de su madre.
Esa misma imagen aletea en algún escrito de Mariano José de Larra y, desde luego, recibe su certificado de nacimiento cuando el político inglés Benjamin Disraeli publica en 1845 su novela Sybil, or the Two Nations. Las referencias a esa imagen aparecen de nuevo en España en algunas novelas de Galdós (El amigo Manso) y es explícita en muchos textos de Joaquín Costa. No resulta, por tanto, extraño que llegara hasta Ortega y Gasset, que la utilizó en su conferencia "Vieja y nueva política", de marzo de 1914.
De allí la tomará Antonio Machado para escribir unos versos que adquirirían triste actualidad en el verano de 1936 y serían popularizados, muchos años más tarde, en una versión musicada.
En cualquier caso, esa imagen de dos naciones enfrentadas, fue utilizada por todos esos escritores para estimular el nacimiento de una nueva sociedad -una tercera España en nuestro caso- que superara esas divisiones ancestrales.
Desde los grandes humanistas del Renacimiento español hasta figuras ilustradas, como Jovellanos, no ha dejado de haber personas convencidas de que esa nueva sociedad era posible y que las dos naciones no están abocadas inevitablemente al conflicto.
De ahí que resulten inquietantes las voces que ahora se oyen tratando de denostar a alguna de esas dos Españas.
De hecho, también debemos ser muchos los que pensamos que no nos interesan ninguna de las dos.
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Catedrático de la UCM
OCTAVIO RUIZ-MANJÓN es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid
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