La primera lectura que se extrae tras un primer vistazo rápido de los resultados electorales de 2008 conduce a pensar que el peso de los nacionalismos disminuye y que, por contra, la convivencia entre los dos grandes partidos será la que defina el carácter político de los próximos cuatro años. 322 de los 350 escaños que estaban en juego se los han repartido entre PSOE y PP. En la sombra, pero asomándose como un partido decisivo para esta nueva legislatura, CiU aparece como primera y única formación nacionalista con grupo parlamentario propio. Con once escaños, el partido que encabeza Durán i Lleida puede completar los asientos que echa de menos el PSOE para alcanzar la aprobación de las leyes fundamentales que impulse el Ejecutivo.
Todos los sondeos apuntaban a que Izquierda Unida perdería su grupo parlamentario. Así ha sido. La confirmación del mal presagio ha significado un consecuente adiós de Gaspar Llamazares, que ha visto cómo su formación ha perdido el gancho que han tratado de vender entre sus votantes a base de ambiciosas – y en ocasiones polémicas- campañas online y cercanía con asuntos de interés social como el medio ambiente. De cinco a tres escaños, sin duda un golpe del que, de momento, se desconoce cómo lo superará el partido de Llamazares.

Rosa Díez se erige como la protagonista de la noche, al margen de los flashes y titulares que acaparan Zapatero y Rajoy. El ansiado escaño por Madrid se ha conseguido y la ex socialista se hace un hueco en un Parlamento, que contará con el grupo mixto más concurrido de los últimos tiempos. Unión, Progreso y Democracia ha apostado durante toda la campaña por la no injerencia de los nacionalismos en la política de Estado. El escaño de UPyD es algo más que el triunfo de su líder. Es una muestra más del castigo al que los ciudadanos han condenado al nacionalismo.
El descalabro de IU sólo es comparable al de ERC, que de ocho escaños que consiguió en 2004 pasa a ocupar tan solo tres. Por su parte, el PNV pierde uno de sus asientos, al igual que Coalición Canaria. Todos ellos formarán parte del Grupo Mixto, que da la bienvenida a Rosa Díez y despide a la Chunta del recién jubilado José Antonio Labordeta.
Precisamente, y es uno de los hechos más llamativos de la noche, los lugares en los que Zapatero ha reforzado su victoria han sido Cataluña y País Vasco. La pérdida de escaños de IU, PNV y ERC ha ido a parar a las filas socialistas. La aritmética parlamentaria se decidirá en los próximos días. El consenso entre los dos grandes – casi gigantes- del Congreso, sólo se podrá saber cuando los grandes temas de cualquier legislatura que se precie (modelo de Estado o terrorismo) den el salto al orden del día.
Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, no ha conseguido representación parlamentaria y tendrá que trabajar duro durante cuatro años para darse a conocer más, aunque ese esfuerzo deberá ser superlativo ya que, ni siquiera en Cataluña, Partido de la Ciudadanía ha rozado los votos que esperaba.