“Sí o sí”, desde Europa
martes 18 de mayo de 2010, 19:48h
Siempre he pensado que la realidad, tarde o temprano, acaba por imponerse. Por ello parece inteligente, nos guste ésta o no, conocerla. Los sentimientos, los deseos, las ideologías, las creencias, incluso nuestros prejuicios, “pueden estar bien”, pero de nada sirven si no nos permiten ver lo que tenemos delante de nuestras narices.
Lamentablemente, en la reciente historia de España, han tenido que decirnos nuestra realidad desde fuera, pues nuestro “patio de colegio hispano” no da para más. Ya se sabe, aquí las cosas son blanco o negro, cero o cien, la España de izquierdas y la España de derechas, no hay más, incomprensibles, sin puentes y por unos o por otros, la casa sin barrer. No aprendemos… Llevo muchos años diciendo que nos sobra ideología y nos falta realismo y un poco de humildad, por parte de todos. La humildad es la antesala de la inteligencia, al igual que la soberbia de la estupidez. Para los asuntos importantes hay que ser más fríos, empíricos, prácticos, objetivos, responsables y, especialmente, demócratas, esto es, servidores del interés general, de la mayoría, por encima de los particularismos o intereses parciales. Ya lo decían Unamuno, Ortega o Madariaga, necesitamos más Europa.
Y una vez más Europa -concretamente el Comité de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo- nos ha puesto en nuestro sitio, las palabras valen para las ideologías, pero los empiristas se basan en los fríos hechos, en la realidad de lo que acontece. Qué duro y triste es reconocer cuánto debemos a Europa, y cuánto nos queda por recorrer para que nuestra política crezca y madure en democracia y responsabilidad. Por ejemplo ¿cuánto tardará el PSOE, el PP y los nacionalismos en ver el camino enormemente equivocado que ha recorrido el desarrollo del Estado autonómico en estos últimos años? Muchos llevamos años señalando su insostenibilidad financiera, su derroche burocrático y la gran ineficacia, excesos y duplicidades que genera, que algún estudio reciente -“El coste del Estado autonómico” ed. Fundación Progreso y Democracia- evalúa en unos 24.000 millones de euros, irresponsablemente tirados por la ventana.
Es muy claro que España necesita un Estado más fuerte, con capacidad de decisión, más eficaz, eficiente y práctico. Los disparates y las absurdeces se pueden soportar en épocas de bonanza en un país algo acomplejado -democráticamente hablando, ya se sabe, “Franco”, “la Guerra Civil”, siempre el pasado- pero la realidad no conoce de falacias y engaños, y sí de gestión seria y eficaz. Franco murió hace 35 años y nuestra lamentable guerra acabó hace 71. ¿En qué país vivimos?
Hacen falta reformas importantes, por encima incluso de las económico-financiera-laborales, destacaría tres de fondo, que influyen en el resto: 1. Racionalizar nuestro Estado autonómico, 2. La imprescindible reforma educativa y cultura -aquí nos jugamos simplemente nuestro futuro-, y 3. La necesaria regeneración democrática, necesitamos gente preparada, honesta y sobre todo práctica, que tire por la borda los discursos decimonónicos de la España de izquierdas y de derechas. Aunque algunos no se hayan enterado, estamos en el siglo XXI, afortunadamente a nuestros jóvenes esto de la izquierda y derecha les suena ya a viejo, manido y caduco. Conseguiremos pasar página de todos estos lastres que nos impiden avanzar, si aprovechamos inteligentemente esta crisis para que España salga ya definitivamente del siglo XIX, y entremos en la realidad del siglo XXI, que Europa de vez en cuando nos marca. Eso sí, todos los españoles pagaremos la pésima gestión de la crisis hecha por Zapatero, especialmente parados, funcionarios y pensionistas, esta es la cruda realidad, más allá de las ideologías.
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Catedrático de Derecho de la URJC
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