Dieciséis
lunes 10 de marzo de 2008, 18:45h
Para hacer diagnósticos acertados lo importante es evitar los adjetivos. En las elecciones unos ganan y otros pierden. Victoria y derrota. Ni dulce, ni amarga. El PSOE ha ganado y el Partido Popular ha perdido. Las causas de la victoria nunca importan para quien gana. Ha ganado y tiene que gobernar. La derrota necesita de análisis, diagnósticos y medidas urgentes. El tiempo es un recurso que no se puede adquirir. Se invierte o se gasta. Y el Partido Popular, vistos los resultados, ha perdido mucho tiempo. Es anecdótico que el partido conservador rompa una tradición. La regla de que el que gana en las municipales vence en las generales ya no es verdad. El resultado de las elecciones es inaceptable por muchos números que se hagan y por muchos porcentajes que se analicen. Dieciséis diputados separan al PSOE del Partido Popular. Diferencia idéntica a la de hace cuatro años. Y sin los atentados del 11M.
Obviamente algo se ha hecho mal en el PP. Cada uno podrá encontrar mil causas para la derrota y posiblemente sean las menos importantes las que más influyan en el resultado. Es cierto que fue muy duro y difícil comenzar la legislatura después del mayor atentado terrorista de España. Pero en gestión hay que saber sacrificar personas en beneficio del colectivo. No se ha sabido hacer. O no se ha querido. Del resultado del 2004 no se hizo autocrítica. Y si se hizo, no se ha notado. La estrategia y la campaña de 2004 se llevaron tan mal que, de enero a marzo, se perdieron 12 puntos en intención de voto. Error eclipsado y justificado por las bombas. El shock fue tan traumático que parece que en el Partido Popular han intentado vencer al rival repitiendo el modelo. Una victoria hubiera justificado que aquella derrota fue motivada por las bombas. El mismo equipo. Los mismos asesores. Las mismas caras. Y el mismo resultado. Diez y seis escaños de diferencia. Pero siendo idéntico numéricamente, no es el mismo. En estas elecciones Zapatero no era Bambi. Se presentaba con el peor balance posible después de cuatro años de gestión. Zapatero ha acudido a las urnas habiendo roto los consensos, negociado políticamente con los terroristas, dilapidado la economía y metido a España en una gravísima crisis económica. Y el PP ha perdido.
Con todo lo que ha pasado, puede que sea muy triste que el resultado sea fruto del hecho de que Rajoy no quiso o no supo enfrentarse a un Congreso en el que renovar la imagen, a través del cambio de caras en el Partido. Yo sí creo que las bombas modificaron el anterior resultado. Y sé que, esta vez, las mismas personas han fracasado. Hay muchos matices. Pero la responsabilidad política estriba en que con este resultado no sólo pierde Rajoy, el Partido Popular y millones de votantes. Con este resultado pierden España y el futuro de los españoles.
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Empresario y periodista
ROMÁN CENDOYA es empresario, periodista y colaborador como analista político en distintos medios de comunicación
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