Lo que no debe hacer Israel
martes 01 de junio de 2010, 01:28h
El asalto de comandos israelíes de la denominada “Flotilla de la Libertad” se ha saldado con un medio centenar de heridos y al menos diez fallecidos, lo que da idea de lo violento de la operación. Poco se sabe hasta la fecha, por lo que resulta aventurado sacar conclusiones hasta que no se tengan todos los datos sobre la mesa. Por lo que se sabe hasta el momento, todo parece indicar que los soldados israelíes no han vacilado en el uso de la fuerza ante lo que ellos califican como una “emboscada”. En teoría, un grupo de pacíficos cooperantes no deberían de ser una amenaza para las fuerzas armadas hebreas, de no ser porque entre los heridos hay diez soldados israelíes. Las heridas que presentan son tanto de bala como de arma blanca, lo que vendría a contradecir el presunto carácter pacífico de los cooperantes.
La investigación abierta por Benjamin Netanyahu dilucidará si al ejército israelí la operación se le fue de las manos, o si realmente estaba justificada su actuación. En todo caso, parece desproporcionada una acción que se salda con más de cincuenta personas heridas y en la que pierden la vida otras diez. Y por otro lado, conviene tener en cuenta que el contenido de la carga que la flotilla en cuestión pretendía introducir en Gaza no iba destinada al pueblo palestino, como algunos intentan hacer creer, sino a Hamas. Es ahí donde las autoridades israelíes no transigen, y ante el riesgo de que la organización terrorista palestina se aprovisione -no precisamente de “ayuda humanitaria”-, Israel imponga sus cautelas. Nada de esto sucede en Cisjordania, donde el abastecimiento de productos básicos es bastante más fluido que en la franja de Gaza. En cualquier caso, Tel Aviv debe dar explicaciones detalladas lo antes posible; de no hacerlo, su imagen quedaría profundamente deteriorada, amen de la enorme inestabilidad que podría generarse a partir de ahora en todo el mundo árabe.