La importancia de Germania
Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 11 de junio de 2010, 21:26h
Madrid, a 2 de enero de 1943
Querida Madrina:
Me muero. Definitivamente me moriré si no te vuelvo a ver. Noto un inmenso e insoportable vacío ante mí, la hostilidad de tu silencio me estrangula, como si yo hubiera roto algo sagrado. En contra de tu verdadera naturaleza, te has vuelto dura e insensible como un mayal. En todo mi ser no puedes ver otra cosa que no sea un ser humano cansado, asqueado, vencido, próximamente moridero, que sigue viviendo sólo por rutina, sólo por cierta insensibilidad traidora de las funciones básicas del cuerpo, que se agarra a la vida el muy mezquino como una garrapata. Y me gustaría morirme, la verdad. No soporto más la inveterada rutina de los días. Pero tu silencio estridente, titánicamente despreciativo, insoportable, mortal y lleno de gritos interiores me mantienen alerta, como el centinela que se cae de sueño en algunas de esas duras trincheras de Europa frente a la barbarie, como las de Stalingrado. Al fin y al cabo, ¿cuál ha sido mi pecado? ¿Cuál ha sido nuestro pecado, Madrina esquiva? ¿Enamorarnos? Pero ¿es que la voluntad manda en esto de enamorarse? Como mucho la voluntad manda en seguir enamorado cuando ya ningún dios o espíritu de los bosques te insta a ello, pero cuando la divinidad te posee ¿quién puede resistirse? Eurípides, en Las Troyanas, por boca de Hécuba llega a decir: “La locura del hombre es su Afrodita. Con razón las dos palabras comienzan igual: aphrosýnê ( demencia ) y el nombre de la diosa”. Por otro lado, y desde la perspectiva cristiana, ¿no dijo San Agustín aquello de “Dilige et quod vis fac?” A este paso me marcharé a Rusia como corresponsal del Informaciones, a las órdenes del valiente manchego Esteban Infantes, que lucha con arrojo español a pocos kilómetros de Leningrado, en Krasnoe Selo, cerca de ese lago inmenso, mágico y legendario que es el Lago Ladoga. ¡Ay, si los indomeñables finlandeses pudieran unírsenos ahora! Conquistaríamos Leningrado en un momento. Pero todo parece indicar que la guerra ha entrado en un punto muerto, y ya no está claro quién la ganará. De ese modo tendré más posibilidades de que me den un balazo en este corazón que es tu esclavo y que sangra por ti, o que mi cuerpo salte en mil pedazos con una de esas espantosas minas antitanque que ponen los soviéticos. “Me sine, quem semper voluit fortuna iacere, / hanc animam extremae reddere nequitiae”.
Vivere me duro sidere certa eris.
Feliz 1943, Madrina.
Tuyo hasta el fin,
Luis de Santullán
P. D. Franco y Jordana sostienen con toda razón que se están librando a la sazón dos guerras distintas; la del este contra el comunismo, en la que España participa, y la del oeste entre las potencias anglosajonas y Alemania, en la que España no toma parte y trabaja por la paz. El conde Jordana acaba de escribir una carta abierta a sir Samuel Hoare en el periódico de tu hermano en la que dice lo siguiente: “Si en el futuro los acontecimientos se desarrollan mal para Alemania, Rusia penetrará profundamente en territorio alemán. Y nosotros formulamos la pregunta: si esto sucede, ¿dónde reside el mayor peligro, no sólo para el Continente, sino para la propia Inglaterra? ¿En una Alemania no derrotada totalmente y con suficiente fuerza como para servir de valladar contra el comunismo; en una Alemania aborrecida por sus vecinos, lo que le privará de toda autoridad incluso permaneciendo intacta, o en una Alemania sovietizada, que de manera segura proporcionará a Rusia toda la fuerza de sus recursos bélicos, sus ingenieros, sus obreros especializados y sus técnicos, lo que permitirá a Rusia extenderse en un imperio sin precedentes desde el Atlántico hasta el Pacífico, creando una inmensa ergástula de humanidad esclava?”
Yo, pobre estúpido de mí, dulcísima y esquiva Madrina mía, me atrevería también a formular a sir Samuel Hoare una segunda pregunta: ¿Existe alguien en el centro de Europa, en ese mosaico de naciones sin conciencia y unidad, desangrado por la guerra y la dominación extranjera, capaz de contener las ambiciones de Stalin? Desde luego que no…Estoy seguro de que después de la dominación alemana, la única dominación capaz de proliferar en tales territorios es el comunismo. Por ello la situación es extremadamente grave y el pueblo británico debe reflexionar con calma sobre este tema, puesto que si Rusia logra conquistar Alemania, nadie podrá ya contenerla…Si Alemania no existiera, los europeos deberían de inventarla, y sería ridículo pensar que su sitio pueda quedar ocupado por una federación de lituanos, polacos, checos, eslovacos, húngaros, búlgaros y rumanos, que rápidamente se convertirían en otros tantos Estados de la confederación soviética. De lo que se trataría ahora es de ayudar a los alemanes a desalojar a Hitler del poder, de hacer la paz EEUU y el Reino Unido con ella, y de aprovechar su guerra contra Rusia para aplastar el antihumano comunismo. Si Alemania es derrotada, Europa entera será derrotada. La civilización europea sigue necesitando a Alemania, a su gran industria y pulmón económico, y Alemania sólo tiene sentido en el marco de la cultura y la civilización europeas.
Morirá por ti con un balazo en el corazón,
Luis
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Doctor en Filología Clásica
MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín
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