¿Cuál es el futuro de la economía de mercado?
viernes 02 de julio de 2010, 18:49h
¿Tiene futuro la economía de mercado? ¿Está indisolublemente vinculada a la democracia? A estas grandes cuestiones dedicó el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Católica de Portugal, su XVIII encuentro en Estoril. Con el fin de discutirla fuimos convocados expertos de distintas ramas de las ciencias sociales y procedentes de diversas universidades, think-tanks y fundaciones de Europa, Estados Unidos y América Latina.
Mi modesta contribución a este encuentro fue situar la crisis actual en perspectiva histórica y explicar que la economía de mercado tiene futuro por la sencilla razón de que no hay otra alternativa viable a este sistema. Una de las principales diferencias entre esta crisis y las dos últimas crisis mundiales en los años treinta y setenta del siglo pasado, es que entonces había una clara alternativa al capitalismo: el comunismo, pero ahora ya no. De los países comunistas que sobrevivieron a la caída del imperio soviético, China y Vietnam han adoptado un sistema mixto de mercado mientras que Corea del Norte y Cuba que optaron por mantener la ortodoxia comunista, están en la ruina. Ni siquiera el líder del llamado nuevo socialismo del siglo XXI, Hugo Chávez se ha atrevido a prescindir del capitalismo por mucho que deteste este término. Como dijo su aliado, el presidente de Ecuador Rafael Correa recientemente: “creo en la economía con mercado no en la economía de mercado”, sin duda un indicador de que hasta los más críticos han reconocido que la economía de mercado es la única forma eficaz de organizar las relaciones económicas entre humanos. Sobre la economía de mercado podemos llegar a la misma conclusión a la que llegó Churchill con la democracia, que es el peor sistema a excepción de todos los demás.
Los excesos de la economía de mercado parecen haber llevado a muchos gobernantes a la conclusión de que la economía social de mercado es la solución. Una economía bajo la supervisión del gobierno siempre dispuesto a intervenir con el fin de corregir los fallos del mercado y permitir la supervivencia del estado de bienestar que garantice una sociedad más justa. Sin embargo, como bien advirtieron varios expertos en las jornadas de Estoril, la economía de la Unión Europea, tal y como está planteada es insostenible. Se ha impuesto una peligrosa cultura de la dependencia estatal entre la población europea y una cultura del endeudamiento, tanto por parte de los ciudadanos como de los gobiernos deficitarios que va a ser muy difícil superar.
Las medidas tomadas por los gobiernos de la Unión Europea harán salir de la crisis-a unos antes que otros- pero otra cuestión es saber si serán suficientes para permitirla competir en la economía global. ¿Quiénes serán los ganadores y los perdedores en la economía de mercado del siglo XXI? En los años noventa los críticos de la globalización describieron este fenómeno como una nueva forma de imperialismo, mediante el cual los Estados Unidos y Europa impondrían su hegemonía económica sobre el resto del mundo. Sin embargo, la paradoja es que ahora está pasando algo muy distinto, los ganadores son las economías emergentes, como China, India o Brasil, que han logrado crecer a base de exportar a unos precios con los que los países más desarrollados con sus elevadísimos gastos sociales, no pueden competir.
Los que nos reunimos en Estoril tuvimos claro que los retos exigen grandes cambios por parte del mundo desarrollado. Otra cosa es que nuestros gobernantes, especialmente los de la península ibérica, estén dispuestos a asumir el precio político y social de esos retos, que exigirán un cambio de cultura política y económica.