Chávez emula a Goebbels
jueves 22 de julio de 2010, 08:27h
Es muy duro hacer oposición en Venezuela. Los medios de comunicación que osan criticar la política de Chávez se exponen a un cierre indefinido, y sus empleados saben que se juegan la vida frente a los grupos chavistas creados para amedrentar a la prensa. El último episodio, de claros tintes “goebbelianos”, ha sido la expropiación encubierta que el gobierno de Hugo Chávez está perpetrando contra la principal -y casi única- cadena no afín, Globovisión. El procedimiento no es nuevo. Ordenes de busca y captura emitidas contra responsables de la emisora, remoción del personal existente por otro “mejor adoctrinado” e invectivas de todo tipo vertidas contra sus trabajadores han sido la pauta común de actuación de las autoridades chavistas para quienes no se plegaban a seguir las consignas del régimen.
Uno de los mejores indicadores de la salud democrática de un país es el nivel de libertad de sus ciudadanos. En el caso de Venezuela, las libertades públicas van menguando día a día, y la de expresión más que ninguna. Si tan bien lo hace Chávez, no debería temer a los medios de comunicación. La situación de los derechos humanos en Venezuela empieza a ser preocupante. Pero lo peor es que a muchos de sus vecinos de continente -Cuba, Argentina, Bolivia-, junto con España, no parece importarles ni lo más mínimo. Ignoran que, a día de hoy, Chávez es uno de los principales obstáculos para la convivencia internacional., además de un foco de tensión permanente en la región. Y eso es malo para todos. Fundamentalmente para los venezolanos, que son quienes más lo padecen.