El Gobierno español en conflicto con los controladores aéreos
domingo 01 de agosto de 2010, 04:17h
Si la reciente huelga general del sindicato del Metro de Madrid generó el caos en la capital española, no podemos imaginarnos lo que supondría, en España y en buena parte de Europa, llevar una actuación de este calibre a escala nacional en plena época vacacional y en el sector aéreo. La Unión Sindical de Controladores Aéreos (Usca) amenaza con arruinar el verano a José Blanco y Cía., con la posibilidad de convocar una huelga general que, de tener lugar, no cabe duda de que los afectados serían los españoles y turistas que, con pasaje en mano, pueden ver su viaje saboteado. Y todo a causa de la larga cadena de desencuentros entre el Ejecutivo español –al que en este punto asiste casi toda la razón- y unos sindicatos corporativistas de uno de los grupos profesionales más cerrados y privilegiados que existen en Europa.
El aumento “inesperado” de las bajas médicas dentro de los controladores, los anuncios de una eventual “liberalización del sector” y un real decreto sobre jornadas y descanso de los miembros del colectivo que fue aprobado este viernes, auguran un verano realmente caótico. Es evidente que los controladores aéreos responden a un axioma que apunta a la falta de renovación o enriquecimiento de la platilla y poner en marcha programas de capacitación de personal. Un llamamiento que adquiere un sentido real y significativo que hay que atender cuanto antes, porque de su trabajo depende diariamente la seguridad de millones de personas. Sin embargo, instar a un “paro aéreo general” en la época más importante del año para el turismo, puede ser un harakiri para una economía española en números rojos.