www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

¿Irá Barak Obama a Hiroshima?

Hidehito Higashitani
lunes 16 de agosto de 2010, 18:44h
El pasado día 6 de agosto, Hiroshima recordó, como todos los años, el aniversario del lanzamiento de la primera bomba atómica en unos actos conmemorativos con la participación de los representantes de unos 70 países del mundo.

La ceremonia, en que se congregaron unas 55 mil personas, empezó a las ocho de la mañana y a las ocho y cuarto todos los asistentes rezaron, al toque de la llamada Campana de la Paz, por las víctimas de la bomba, lanzada sobre esta localidad de Japón a la misma hora del 6 de agosto de 1945 por el avión estadounidense Enola Gay.

Lo que marcó una novedad importante en los actos de este año fue la primera participación oficial –en estos últimos 65 años después de la Segunda Guerra Mundial- de EEUU con su embajador en Japón John Roos, además de la del Reino Unido y Francia –aliados en la conflagración mundial y hoy potencias nucleares- con sus respectivos representantes diplomáticos y lo que es más novedoso fue la presencia en los actos, también por primera vez en estos últimos 65 años, del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

El embajador John Roos, durante su estancia en Hiroshima, evitó todo tipo de comentarios a los periodistas y se limitó a estar ‘físicamente’ presente por sólo unas horas en la ciudad para regresar a Tokio en seguida. Su declaración se hizo difundir en forma de un comunicado de su delegación diplomática en Tokio, en el que decía que había asistido al acto “para expresar respeto por todas las víctimas de la Segunda Guerra Mundial” y que “los dos países -Japón y EEUU- comparten el objetivo común de avanzar para lograr un mundo sin armas nucleares”.

Las expresiones que se utilizan en el comunicado son muy eufemísticas y ‘diplomáticas’ como se ve en la citada frase de “para expresar respeto por todas las víctimas de la Segunda Guerra Mundial” y no por las víctimas de Hiroshima en concreto. Y este detalle nos lleva a pensar en la delicada situación interna estadounidense bastante comprometida para Obama y en su necesidad de acallar las críticas del sector conservador que sigue insistiendo en la legitimidad del lanzamiento de la bomba atómica como el último y único recurso para hacer terminar la trágica guerra para ambos bandos.

Se deduce con claridad que la razón por la que hasta el año pasado EEUU había evitado su presencia en estas ceremonias es por el temor de que resurgiera el debate de si EEUU había hecho bien en utilizar la bomba atómica o si debía disculparse por los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. De hecho no se hicieron esperar las reacciones de los ciudadanos estadounidenses con respecto a la primera aparición oficial de su embajador en las ceremonias de Hiroshima.

Por ejemplo, el hijo del comandante Paul Tibbets, piloto del avión Enola Gay que había lanzado la bomba, criticó duramente en un programa de la televisión americana CNN la asistencia del embajador en la ceremonia, diciendo: “No debía haber asistido porque eso equivale a pedir disculpas tácitamente a los japoneses”, y contunuó: “Habíamos hecho bien en lanzar la bomba. Habíamos salvado vidas de muchos soldados americanos y además hay posibilidad de que hubiésemos salvado las de muchos japoneses también”.

De todas maneras, no cabe duda de que la decisión estadounidense de enviar un representante oficial a los actos conmemorativos está motivada por la actitud política de desnuclearización global manifestada públicamente por el Presidente Obama en su famoso discurso de Praga de hace un año y medio.

La mayoría de los japoneses sabe de sobra que ya a esta alturas eso de obtener la disculpa de los americanos es lo de menos y que lo más importante es que estos actos sirvan para difundir al mundo entero la conciencia clara de la urgencia de tomar conjuntamente medidas para acabar con la amenaza de armas nucleares, en especial en este momento en que algunos países, como Irán y Corea del Norte, avanzan por el camino de armamento nuclerar desoyendo las peticiones de la comunidad internacional.

Yagi Yoshihiko de 76 años, que había sobrevivido a la bomba perdiendo a sus cinco familiares más cercanos, nos explica muy bien su motivo para asistir todos los años a estos actos conmemorativos: “Aunque consiguiésemos la disculpa de los americanos, eso no me serviría de nada para hacer resucitar a mis familiares. Lo que es realmente importante ahora es que aportemos nuestro granito de arena para hacer desaparecer armas nucleares de esta planeta para nuestras generaciones venideras”

A parte de la primera visita oficial del embajador americano, lo que más me llamó la atención fue que el secretario general de la ONU no hubiese asistido a los actos de Hiroshima en estos últimos 65 años. ¿Por qué no ha podido o no ha querido asistir a los actos anuales de Hiroshima en estos últimos 65 años el secretario general de turno? Y eso a pesar de que la reducción de armas nucleares ha sido y sigue siendo una de las actividades más importantes de la ONU y que los diálogos sobre el tema de desnuclearización se han venido desarrollando siempre en ella. Ojalá que la postura tomada hasta ahora de no asistir no estuviera motivada por las inútiles atenciones hacia la política norteamericana y por no molestar a los ciudadanos de aquel país.

Obama llegará a Japon para la próxima cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en noviembre. Es verdad que la asistencia del embajador suscitó grandes expectativas en Hiroshima por una supuesta visita de Barak Obama en esa ocasión. Si ocurriese esto, el Premio Nobel de la Paz 2009 sería recibido con un aplauso cerrado por todos los ciudadanos de Hiroshima sin duda.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios