Los sindicatos quieren una huelga salvaje
martes 21 de septiembre de 2010, 01:18h
No hay una estimación objetiva de lo que costará la huelga general del próximo 29 de septiembre. Dependerá en gran medida del seguimiento de la misma, de lo que se deduce que el éxito de la convocatoria pasa por causar el mayor perjuicio económico posible. Con toda seguridad, los sindicatos intentarán vender un mensaje diferente, pero la realidad es esa. Tampoco parece el mejor momento para llevar a cabo una huelga general; de hacerse, quizá habría sido más apropiado coincidiendo con el tiempo en que empezó a destruirse empleo, o en el que la economía empezó su vertiginoso declive.
Las expectativas de éxito son bastante pesimistas. Tan es así, que Toxo y Méndez están haciendo una auténtica tournée mediática para copar el mayor protagonismo posible de cara a impulsar algo que no parece entusiasmar a la ciudadanía. Desde los impresentables vídeos de UGT hasta la petición de que los abuelos hagan huelga ese día desatendiendo a sus nietos, todo vale para defender lo indefendible. Lo último, la pretensión dada a conoce ayer por las principales centrales sindicales de parar el tráfico aéreo internacional y el ferroviario durante el 29 de septiembre, con la amenaza de obviar los servicios mínimos si éstos son “abusivos”.
Abusivo es paralizar un país entero. Ese día, quien crea que hay motivos suficientes para ello, estará en su perfecto derecho de secundar la huelga. Y quien piense diferente, no debería tener obstáculo alguno a la hora de realizar con plena normalidad su actividad laboral. El sistema democrático garantiza la primera premisa. ¿Están los sindicatos en disposición de garantizar la segunda? La respuesta es negativa. Y lo es porque durante demasiado tiempo han permanecido ausentes de una realidad que les reclamaba, yendo a aparecer justo cuando parece que empiezan a hacerse reformas para mejorar la situación. El día 29 de septiembre han de respetarse por igual el derecho a la huelga y al trabajo. Antes de eso, no les vendría mal a CCOO y UGT un ejercicio de responsabilidad y sentido común.