COSAS VEREDES
[i]Los sindicatos se ensañan con Madrid[/i]
miércoles 29 de septiembre de 2010, 08:55h
María Cano aplaude la decisión de Esperanza Aguirre de aumentar los servicios mínimos de transporte para este 29-S.
A falta de unas horas para que se celebre la huelga general convocada por los sindicatos, muchos nos hemos planteado ya cómo iremos a trabajar ese día, cuánto tiempo antes tendremos que salir de casa, qué cosas tendremos que dejar de hacer o deberemos aplazar con antelación (como cambiar una cita médica por si el profesional no se presenta) y otras cuestiones prácticas. Pero resulta que mientras los que respetamos el derecho a la huelga de quienes van a ejercerlo vemos cómo no sólo no somos respetados por esos mismos a quienes no reprochamos la cantidad de incomodidades que padeceremos durante la jornada del 29 de septiembre, sino que somos su objetivo principal.
Lo que los sindicatos atisban al otro lado del catalejo mientras se acercan sigilosos al próximo miércoles no es otra cosa que Madrid. Porque el gran triunfo al que aspiran los convocantes de esta huelga no es un seguimiento masivo en toda España, sino la paralización casi total de la capital. ¿Se acuerdan de la que se lió con la huelga de Metro? Pues algo así pero peor, porque no sólo afectará al Metro sino también al resto de los servicios.
Para evitar el caos de hace unos meses, la presidenta regional, Esperanza Aguirre, ha aprobado por decreto garantizar el doble de servicios mínimos (50% en hora punta y 20% en hora valle) de los propuestos por Fomento (25% en Cercanías y 20% en el AVE).
A mí, como madrileña, me entraron ganas de ponerme de pie y aplaudir desde la distancia a quien ha pensado por un momento en los cientos de miles de madrileños atrapados en medio de este fuego cruzado. Porque aún tengo muy reciente, igual que otros muchos madrileños, la última huelga de Metro: atascos interminables, ciudadanos atrapados sin poder llegar al trabajo o a sus casas… Nos paralizaron la vida. Y los madrileños, tan generosos como odiados, una vez más se resignaron y no protestaron demasiado.
Y resulta que ahora, a los sindicatos no les parece bien que por una vez alguien piense en esos millones de ciudadanos a los que se les trastoca la vida por un día y no han tardado en calificar de abusiva e ilegal la actuación de Aguirre. Y no contentos con semejante barbaridad, han anunciado ya que no garantizan el cumplimiento de los servicios mínimos impuestos para los transportes por las autoridades regionales.
Vamos, que ni trabajadores, ni ciudadanos, ni derechos laborales, ni gaitas. A los sindicatos lo único que les importa es ensañarse con Madrid por lo que significa como centro financiero y empresarial y con su presidenta regional por plantarles cara. ¿Y dónde quedan entonces tantos discursos a favor de los trabajadores, de los ciudadanos, de nuestros derechos, etc.? Se les ha visto el plumero. Ojalá no consigan engañar a más incautos y no logren paralizar esta ciudad tan sufrida y vapuleada. Nos vemos el miércoles en el trabajo.