Periodistas y Teólogos
miércoles 29 de septiembre de 2010, 17:34h
No solemos tener buena fama los periodistas en el ámbito religioso y mucho menos específicamente teológico. Sospechan de nosotros, si bien algunos de nosotros contemos con una buena formación humanística, filosófica y no menos teológica, además de una excelente preparación para ejercer nuestra profesión en el mundo informativo y opinativo. Muchos de nosotros, además, intentamos trabajar con seriedad, con el mayor comedimiento posible y hasta somos capaces de autocensurarnos para evitar golpear inútilmente a la Iglesia, a la que nos honramos en pertenecer. Y sin embargo, las relaciones entre el universo religioso, sobre todo el institucional, y repetimos que todavía más el de los teólogos/expertos, se mueven en un piélago de reticencias y de suspicacias.
Una lástima, es verdad que aumentada por las actitudes y praxis de algunos compañeros que ejercen la información y opinión religiosas y teológicas desde la amargura o desde la prepotencia o, sin más, desde su permanente confrontación con la jerarquía. Pero no siempre sucede así, según hemos escrito. Y en todo caso la Iglesia/Iglesias y la Teología/teólogos deberían encajar las críticas que desde el mundo de la comunicación les hacemos por su permanente distancia y frialdad, tantas veces producidas por un miedo atávico a la trasparencia social y hasta eclesial.
Por esta razón, sugerimos que desde la mejor Teología y desde la mejora religiosidad, se haga un esfuerzo por reflexionar sobre una Teología de la Comunicación que muchos de nosotros, los periodistas, estaríamos dispuestos a acoger con interés, a la vez que se abriría un diálogo fructuoso. Todo menos seguir así. Como tantas veces repite Benedicto XVI, los medios nunca sobran y en general se necesitan. Sanos. Serios. Objetivos. Serviciales. Es decir, exactamente igual que nosotros, periodistas, esperamos de los teólogos. Sobran prepotencias y sobran dogmatismos por ambas partes. No estaría nada mal que nos hubiera llegado el tiempo de la convergencia. Seguro que el Señor Jesús estaría muy de acuerdo.
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Profesor de la Universidad Pontificia de Comillas
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