Chantaje sindicalista a Sarkozy
martes 19 de octubre de 2010, 01:32h
El proyecto de retrasar la edad de jubilación en Francia le está saliendo muy caro a Nicolas Sarkozy. El presidente galo viene padeciendo una oleada de huelgas y protestas que están causando una profunda erosión en la imagen de su gabinete. Pero, a pesar de ello, Sarkozy sigue adelante. Lo hace con el convencimiento de que las reformas son imprescindibles si de lo que se trata es de salvaguardar en un futuro no muy lejano el sistema de pensiones francés. Y lo hace igualmente siguiendo los consejos del Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y expertos de medio mundo, que llevan tiempo advirtiendo sobre la necesidad de retocar los sistemas de prestaciones públicas.
No es fácil lo que está haciendo Sarkozy. Pero sí imprescindible. De ahí el empeño del inquilino del Elíseo en mostrase firme ante una izquierda que, con los sindicatos como fuerza de choque, está haciendo gala de una tremenda irresponsabilidad. Ellos más que nadie saben de la necesidad de implementar las medidas propuestas por el Gobierno. Pero, puestos en la tesitura de arrimar el hombro o de desgastar al Gobierno pese a saber que está haciendo lo correcto, han optado por lo primero. Y eso no es de recibo. Paralizar al país dejándolo sin combustible no se antoja el mejor modo de velar por los intereses de los franceses. Al menos Sarkozy está haciendo gala de una firmeza que ojalá fuese exportable.