www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La muerte de Néstor Kirchner

Enrique Aguilar
x
enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
miércoles 27 de octubre de 2010, 20:22h
Como consecuencia de un paro cardíaco, ha muerto el hombre que ejerció un dominio hegemónico sobre el escenario político argentino durante los últimos siete años, desde que el ex-presidente Duhalde lo ungiera como candidato para las elecciones de 2003, cuando se impuso en segunda vuelta a Carlos Menen quien, en rigor, había declinado presentarse. Con anterioridad, como se sabe, Kirchner se había desempeñado como intendente de Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz, y luego como gobernador, reelecto en tres oportunidades.

El deceso se produjo en la localidad santacruceña de El Calafate, ámbito preferido del matrimonio Kirchner, y sin duda vino a opacar la realización del censo poblacional que, al momento de redactarse estas líneas, está teniendo lugar en todo el territorio del país. Un feriado doblemente inusual, por tanto, que nos encuentra pegados al televisor para conocer las últimas novedades y los pasos que dará el gobierno en lo inmediato.

Cuesta imaginar la Argentina sin Kirchner. Como señaló hace instantes Rosendo Fraga, en la edición on line del diario La Nación, se trata de “la primera vez en la historia argentina que la ausencia de alguien que no es el Presidente genera una situación semejante”. Se diría que la sensación que a muchos nos embarga es la de que el país se ha quedado sin presidente, pues si es cierto, como sostienen los partidarios de la Realpolitik, que el poder se halla siempre donde se encuentra la voluntad más fuerte, nadie dudada que en la figura y la persona de Néstor Kirchner el poder, en su expresión más desnuda, residía sin limitaciones, más allá de las pretensiones de algún líder sindical o de los denodados esfuerzos de la oposición para salirle al cruce.

¿Podrá Cristina estar a la altura de la circunstancias? Falta todavía un año para las próximas elecciones presidenciales, que, si se avecinaba largo y difícil de sobrellevar, ahora, en virtud de este repentino cambio de escenario, nos lanza uno y mil interrogantes. Por lo pronto, Cristina tendrá que gobernar y tomar decisiones que ya no cantarán con el beneplácito de su esposo y el respaldo que suponía para ella su consentimiento. ¿Podrá imponerse a Hugo Moyano, líder del gremio de camioneros y único hombre capaz de ponerla en jaque? ¿Podrá sostener la fidelidad incondicional que no pocos gobernadores e intendentes le rendían a Kirchner? ¿Hasta qué punto conseguirá evitar que comiencen a alejarse en silencio en busca de nuevos aliados? ¿Qué hará el partido peronista? ¿Entrará en crisis? ¿Se pondrán al descubierto divisiones y viejas pendencias que se mantenían mayormente solapadas?
Para volver a citar a Rosendo Fraga, seguramente la continuidad institucional no esté en riesgo en una Argentina sin Kirchner. En cambio, puede correr riesgo la gobernabilidad si Cristina “no aprovecha lo que posiblemente sea su oportunidad histórica: dejar de ser la presidenta de una facción, para pasar a serlo de todos los argentinos”.

Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios