El acercamiento entre Serbia y Croacia, un acontecimiento histórico
viernes 05 de noviembre de 2010, 01:44h
La visita que el presidente de Serbia, Boris Tadic, realizó a Croacia este pasado jueves no va a poner fin a siglos de resquemor y hostilidad, pero sí es un excelente primer paso hacia la normalización de una zona cuyas herida recientes aún no han acabado de cicatrizar. La desmembración de la antigua Yugoslavia originó a principios de los años 90 una cruenta guerra en la ex república balcánica, donde serbios, croatas y musulmanes dieron rienda suelta al odio alimentado durante generaciones. De ahí que el escenario escogido para la cita no pudiera se mejor: Vukovar, la localidad croata donde paramilitares serbios asesinaron en 1991 a más de 200 civiles.
Hoy los antiguos contendientes intentan pasar página e integrarse como miembros de pleno derecho en la Unión Europea. Eslovenia ya lo ha conseguido; no así el resto. Y en esa carrera por ser aceptados en la Europa de los 27 hay que valorar positivamente los intentos serbios por desligarse de su pasado violento y aparcar al nacionalismo radical que tanto daño les causó desde tiempo inmemorial. El de los años 90 fue el último gran conflicto bélico desarrollado en suelo europeo tras la Segunda Guerra Mundial, y una prueba tangible del daño que puede llegar a hacer el nacionalismo. Unos y otros lo enarbolaron como enseña de división, y los resultados no pudieron ser peores. Sirva todo aquello de lección a futuras aventuras en otros tantos lugares de Europa donde la torpeza de algunos políticos puede generar más de un problema de convivencia.