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REPORTAJE

Locales de culto donde la música nunca muere

jueves 20 de marzo de 2008, 15:33h
El Palacio albergó hockey sobre hielo, fue club de música dance, restaurante. En enero de 2007 fue condenado a su demolición. Kasabian fue la última banda en actuar. Para este 2008 se ha reabierto como oficinas. La ciudad lamentó su perdida.

Ahora cierra el London Astoria, otra de las salas de más renombre de la ciudad y local donde la veterana revista NME acoge sus premios anuales. El alcalde de la ciudad Ken Livingstone anunció el 12 de marzo que el viejo Astoria se interpone en las obras de la nueva línea de metro que se proyecta bajo la ciudad. Este año en el Astoria han actuado con lleno absoluto Amy Winehouse, The Kooks, Gossip, Kings of Leon y muchos más que se unen a la lista de ilustres; Prince, U2, Eminem, Bowie, Oasis, Nirvana o Radiohead. Alguno de ellos llegó a grabar directos allí.

Construido como cine en a finales de los años veinte y situado en el 157 de Charing Cross en el West End, el Astoria se convirtió en sala de música a mediados de los setenta en respuesta al crecimiento musical de la ciudad. Treinta y cinco mil firmas se juntaron para impedir su cierre. No sirvió de nada. El alcalde ha prometido reconstruir el Astoria en otro emplazamiento. Los ingleses están ya acostumbrados a cerrar algunos de sus locales más emblemáticos.



Todavía muchos recuerdan el final de La Hacienda de Manchester, Fue uno de los clubes más populares del mundo durante los años del sonido Madchester, entre finales de los ochenta y principios de lo noventa. Creada por el sello de Factory Records y dirigida por el mítico Tony Wilson, el club estuvo abierto entre 1982 y 1997, dando a conocer a cientos de bandas de todo el país y muchas de la propia ciudad a la que se identificó con un sonido. Todo ello queda muy bien reflejado en la película de Michael Winterbottom, “24 Hour Party People” (2002).

Liverpool, cuna de los grandes
Un caso diferente supone The Cavern en Liverpool. El local que abrió al público en 1957 recibió la primera actuación de The Beatles el 9 de noviembre de 1961. Por el club pasó gente como The Rolling Stones, The Yardbirds, The Kinks, Elton John, The Who, o John Lee Hooker. En mayo de 1973 cerraba sus puertas. Pero una década después el jugador del Liverpool FC, Tommy Smith se hacía con el local reconstruyendo la sala con gran parte de los ladrillos originales.

Hoy en día The Cavern acoge cuarenta conciertos semanales mezclando grupos tributo a los Beatles, nuevas formaciones y grandes nombres. De hecho la sala es muy utilizada por grandes grupos para presentar nuevas canciones en conciertos semi secretos con pequeña audiencia (Oasis, Arctic Monkeys). Pero a pesar del misticismo de la caverna y de su compromiso con la ciudad y sus bandas, muchas voces critican normativas recientes que obligan a las bandas a pagar un deposito que la sala se queda si no se llena lo esperado.



El tiempo corre y las ciudades crecen y mutan devorando recuerdos y escenarios, cambiando paisajes. España también ha visto estos cambios y despedido a lugares como Madrid Rock, El Divino o la Sala Revolver. Otras para sobrevivir venden sus nombres a grandes marcas de cerveza, helados o telefonía. Las pequeñas tiendan de discos o vinilos fueron las primeras en caer. La modernización y la globalización condenan a los más débiles, a esos que no les importa morir dando música.