Las Cumbres Iberoamericanas llevan celebrándose casi 20 años sin resolver la duda de si realmente tiene incidencia real en las políticas y desarrollo de los partidos que la integran. No en vano, en los últimos años las cumbres han sido más un escenario en el que teatralizar las profundas diferencias y rencillas existentes entre algunos de los países componentes de la misma, que un foro en el que alcanzar decisiones que luego con impacto real. Este año, las jugosas revelaciones de wikileaks, que informan sobre puñaladas traperas, críticas y traiciones entre países serán el centro de la Cumbre

Este jueves comenzó en Mar de Plata, Argentina, inaugurada por los Reyes de España, la
XX edición de la Cumbre Iberoamericana, que reúne cada año desde 1991 a los jefes de Estado y presidentes de los 22 países que forman parte de la misma como miembros de pleno derecho. La única ausencia forzosa este año es la de Honduras, que se ha “autoexcluido”, ya que muchos países no reconocen la legitimidad del gobierno de Porfirio Lobo por haber surgido en medio de un golpe de estado.
El famosísmo “por qué no te callas” que el Rey don Juan Carlos espetó a
Hugo Chávez durante la cumbre de 2007, celebrada en Santiago de Chile, ha sido, sin duda, uno de los momentos estrella de estas reuniones. El monarca español se saltó el protocolo y su habitual bonhomía, y como si de un patio de colegio se tratara, mandó callar al mandatario venezolano, que no paraba de increpar al Zapatero mientras este trataba de hacer uso de su turno de palabra, bajo la mirada impasible de Michelle Bachellet, a quien le hubiera tocado recriminar la actitud de Chávez.
Como la entonces presidenta chilena no quiso o no pudo -o no le dio la gana- ejercer de maestra y parar los pies a Hugo Chávez, Don Juan Carlos perdió la paciencia y el espontáneo gesto, que en España se convirtió en un leit motiv que hasta tuvo su propio merchandising, fue una golosina para el habitual discurso “anti-imperialista” de los países bolivarianos. El incidente tuvo como consecuencia, además del pertinente conflicto diplomático entre
España y Venezuela, la ausencia del dirigente venezolano en las dos siguientes cumbres. Esta podrá haber sido la edición que representase la vuelta de Chávez al “redil” iberoamericano, pero finalmente no ha sido así, a pesar de que a mediados de noviembre el presidente venezolano bromeaba en su programa dominical sobre la posibilidad de que su “viejo amigo”, Don Juan Carlos, le volviera a mandar callar este año en Mar de Plata.
Ausencias sonadasPero para ausencias sonadas, la de Zapatero. Hasta el último minuto ha intentado
la anfitriona de este año, Cristina Fernández Kirchner, que el gobernante español asistiera a la Cumbre para evitar que la suya se convierta en la primera edición en la que falta el presidente de España. Aunque oficialmente se “comprenden” los motivos del plantón de última hora de Zapatero, lo cierto es que la espantada del presidente ha causado estupor y alarma en la organización iberoamericana. No hay que olvidar, que si la cumbre ha seguido celebrándose año tras año desde 1991 ha sido, sin ninguna duda, gracias al empeño de los gobiernos españoles. Eso sin contar que, en plena crisis, no se entiende que el presidente español no viaje a Argentina para defender la solidez de la economía española en su mercado de exportaciones natural,
América Latina, máxime cuando su homólogo portugués, Sócrates, con un país en una situación mucho más delicada que la española, no se perderá la cita.
La otra ausencia de última hora ha sido la de
Evo Morales que, al parecer, se siente molesto con Fernández Kirchner después de que wikileaks haya revelado que la presidenta argentina accedió a
colaborar con EEUU para frenar las “posiciones extremas” de Bolivia. La excusa oficial, de todas formas, ha sido una operación de rodilla a la que Morales se sometió hace unas semanas. Pero el presidente boliviano no ha sido el único al que el cibercotilleo de wikileaks le ha sentado como un jarro de agua. La propia Cristina se ha tenido que tragar el sapo de que sus queridas amigas Hillary Clinton y Michelle Bachelet le critican a sus espaldas. Y mucho más serio es que el presidente brasileño,
Luiz Inacio Lula da Silva conocía la presencia de efectivos de las FARC en territorio venezolano y no hizo nada al respecto. Tantas y tantas revelaciones que han empañado, aún más si cabe,
las difíciles relaciones entre los países de América Latina y España.
¿Una cuestión de lenguas?El criterio oficial para participar en la cumbre es que el país reconozca como lengua oficial, de iure o de facto,
el español o el portugués. Según esto, si lo desearan, países como Mozambique, Angola o Cabo Verde, entre otros, podrían solicitar su entrada en el foro. De todas formas, el criterio lingüístico ni es estanco ni determinante y en los últimos años éste se ha relajado tanto que países tan insospechados como Taiwán podrían solicitar su entrada en la cumbre.
En 2004, cuando Andorra se integró en el foro, se abrió la puerta a los países en el que el por sean mayoritarias portugués o el español sean mayoritarios, aunque no oficiales. Y desde 2009, cuando Filipinas participó en la Cumbre como país asociado, basta con que exista una minoría en el país que hable alguno de los dos idiomas del foro, para permitir su entrada en el mismo. De esta forma, se amplía el abanico a países tan diversos como Trinidad y Tobago, Haití, Marruecos o las Islas Caimán. Pero la cosa no queda ahí. Países como Bélgica o Italia, que guardan un pasado común con España o Portugal pero en los que la presencia del portugués o el español es mínima, también han solicitado participar en la
Cumbre como miembros asociados. Así, Taiwán, Argelia, Indonesia o Camboya, por citar a los más chocantes, podrían entrar en el foro por tener en su seno a territorios que en su día formaron parte del imperio español.