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Afirma el presidente Felipe Calderón

México desconfía de la diplomacia de EEUU a raíz de WikiLeaks

viernes 04 de marzo de 2011, 09:44h
El presidente de mexicano, Felipe Calderón, que se encuentra en Washington sosteniendo un encuentro bilateral con su homólogo estadounidense, Barack Obama, señaló a los medios de comunicación norteamericanos que las filtraciones de WikiLeaks han causado "graves daños" a las relaciones diplomática entre ambos países, lo que podría suspender la cooperación con el embajador de EEUU en México, Carlos Pascual. Un hecho que podría obstaculizar la sinergia entre sendos Gobiernos que buscan emparejar sus objetivos en materia comercial y de seguridad.


El presidente de México, Felipe Calderón, sugirió que las filtraciones de WikiLeaks han dañado la relación bilateral y que, tanto han aumentado las tensiones, podría no seguir trabajando con el embajador de EE.UU. en su país, Carlos Pascual.

Así lo afirmó hoy el "The Washington Post" al resumir las declaraciones del mandatario mexicano durante una reunión con reporteros y editores del diario, en el marco de su visita de dos días a Washington.

Según el diario, Calderón considera que las filtraciones de WikiLeaks causaron un "grave daño" a la relación entre Estados Unidos y México, que ya atravesaba momentos de tensión por el aumento de la "narcoviolencia" en ese país.

Calderón destacó en particular un cable diplomático en el que se señalaba que los militares mexicanos tienen "aversión" al riesgo.

Respecto a Pascual, Calderón dijo al diario que la confianza "es difícil de construir y muy fácil de perder". "Es difícil cuando de repente ves (que se cuestiona) si el Ejército tiene coraje. Por ejemplo, ellos han perdido probablemente 300 soldados... y de pronto alguien en la embajada estadounidense dice que no son lo suficientemente valientes", se quejó Calderón, según el diario.

"O decides entrar al juego de que (el Ejército y la Marina de México) no están lo suficientemente coordinados, y de repente comienzan a dar información a una agencia y no a la otra e intentan hacerlos competir", señaló.

El mandatario, según el diario, se refería a un cable firmado por Pascual que describía cómo la Armada mexicana capturó a un cabecilla del narcotráfico luego de que funcionarios estadounidenses les entregasen información de inteligencia "sobre la que no tomó medidas el Ejército".

Preguntado sobre si podría continuar trabajando con Pascual, Calderón contestó: "esa es una pregunta que quizá discutiré con el presidente (Barack) Obama".

Ambos mandatarios sostuvieron una reunión de más de una hora para discutir un amplio abanico de temas bilaterales, incluyendo la lucha contra el tráfico de armas, drogas y dinero en efectivo por la frontera común.

Según el "Washington Post", las declaraciones de Calderón "son las más fuertes hasta la fecha" tras las filtraciones de WikiLeaks, "que han amenazado con interrumpir" la estrecha cooperación contra las bandas del narcotráfico en México.

Más de 35.000 personas han muerto en la lucha antidrogas en México desde 2006, cuando Calderón ordenó la militarización del combate a los carteles de la droga.

Más adelante, en un foro el Centro Woodrow Wilson, Calderón dijo que su Gobierno hace todo su alcance para que "México sea seguro para todos". "Estoy luchando contra un cáncer en México. Vamos a sanar a México", dijo Calderón, en ese encuentro.

Obama y Calderón busca emparejar objetivos

En el marco del encuentro bilateral sostenido estos días entre el presidente mexicano y su homólogo estadounidense, ambos mandatarios se comprometieron a intensificar la cooperación de sus dos países en la lucha contra los carteles de la droga y anunciaron progresos en su disputa sobre el paso de camiones mexicanos en Estados Unidos.

Calderón y Obama se reunieron por más de una hora en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en donde abordaron, en su quinto encuentro bilateral, asuntos desde la seguridad hasta la inmigración, pasando por cuestiones comerciales.

La reunión, que se había gestionado desde el mes pasado, se celebró bajo la sombra del asesinato del agente estadounidense de la oficina de aduanas Jaime Zapata, el pasado 15 de febrero en San Luis de Potosí, en un incidente en el que quedó herido un segundo agente.

Los dos jefes de Estado quisieron aprovechar ese incidente para resaltar la cooperación entre los dos países, en particular después de las duras críticas que Calderón había pronunciado sobre la colaboración en Estados Unidos, en una reciente entrevista.

"Tenemos muy presente que la batalla que lucha el presidente Calderón en México" contra los carteles del narcotráfico "no es sólo su batalla, sino también la nuestra, y nosotros debemos asumir nuestra responsabilidad", destacó Obama.

El jefe de la Casa Blanca aseguró que se acelerará la entrega de equipos a México para la lucha contra el narcotráfico. Su país tiene previsto desembolsar 500 millones de dólares dentro de la Iniciativa Mérida de cooperación contra la droga a lo largo de este año fiscal.

Obama puso también de manifiesto el aumento de las interceptaciones de armamento en la frontera y subrayó que se combate la demanda de estupefacientes en EE.UU. mediante programas de educación y divulgación.

Por su parte, Calderón descartó que, como se ha pedido en algunas instancias desde EE.UU., los agentes estadounidenses en misión en México pueden portar armas, pero aseguró que se examinarán "alternativas" para mejorar su seguridad.

"Queremos que tengan las mejores condiciones para su seguridad", declaró el presidente mexicano, quien recordó que en México "hay restricciones legales muy importantes" a las funciones que estos agentes pueden desarrollan, incluida la tenencia de armas o trabajos en el ámbito de la justicia.

Prometió que explorará "alternativas" con el Congreso mexicano, "que es quien tiene la última palabra", y en particular el Senado, aunque precisó que esas opciones siempre "serán las que la ley, la Constitución, nos permitan".

Asimismo, acordaron un plan para solucionar la disputa sobre la circulación de camiones mexicanos en territorio estadounidense, a través del establecimiento de un programa recíproco y gradual, "basado en los más altos estándares de seguridad", que permitirá el paso de los camiones de ambos países por la frontera bajo los acuerdos del Tratado de Libre Comercio para Norteamérica.

Hasta ahora, los camiones mexicanos podían entrar en EE.UU. pero estaban limitados a una estrecha franja fronteriza, pese a lo previsto en el Tratado de Libre Comercio para Norte América (TLCAN) de 1994, por lo que México impone una serie de aranceles como medida de represalia.