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Respiro en el mercado de deuda

El fantasma de un rescate financiero se aleja de España

viernes 18 de marzo de 2011, 21:02h
El peligro de un rescate económico de la Unión Europea se está alejando de España, según apuntan los expertos: a pesar de que todavía quedan reformas por hacer y dudas por despejar, la presión sobre la deuda española se está relajando, y se sitúa en el entorno de los 200 puntos básicos. Se separa así del vecino Portugal, que tiene un 60% de probabilidad de ser intervenido por Europa, según se conjetura en los mercados financieros.
El coste del endeudamiento español se ha relajado. España ha podido emitir deuda con rentabilidades más bajas y la prima de riesgo del bono a 10 años, indicador del grado de confianza en la solvencia de un país, ha bajado hasta el entorno de los 200 puntos básicos frente a la alemana, a pesar de la rebaja de calificación de Moody’s, lo cual es un síntoma, según los analistas, de que España, a diferencia de Portugal, está saliendo de las ominosas quinielas que la sitúan como objeto de un rescate financiero, tal y como ha ocurrido con Grecia e Irlanda.

Pero a pesar de ello, todavía queda mucho por hacer: la deuda total española alcanza ya el 60,1 del PIB, lo que significa que en estos momentos debe más de la mitad de lo que puede producir en todo un año, el mayor desequilibrio de los últimos años 12 años.
El director de estrategia de Citi en España, José Luis Martínez, afirma en declaraciones a El Imparcial que las medidas tomadas en España son “muy positivas”, pero se necesita emprender más acciones para calmar los mercados: “Las más inmediatas tienen que ver con los convenios colectivos y profundizar la reforma del Sector Financiero”, sostiene.

Portugal
Las últimas emisiones de deuda portuguesa han sido todo un examen sobre la confianza en el país vecino con más de un sobresalto: el pasado 9 de marzo se vio obligado a ofrecer un interés del 5,99% para colocar mil millones de euros en obligaciones a dos años, doscientos puntos básicos más que en la anterior emisión. Este miércoles, también se vio obligado a pagar más por su endeudamiento a corto plazo: mil millones en bonos portugueses salieron al mercado con una rentabilidad del 4,331%, frente al interés de 4,057% de la anterior. La prima de riesgo del país cotiza a 418 puntos básicos.

Unos números que hacen pensar en un inminente rescate financiero. “El mercado asigna una probabilidad significativa de que Portugal reciba algún tipo de asistencia financiera. Si tuviera que dar algún porcentaje, podríamos hablar de un 60 %”, afirma José Luis Martínez, de Citi.

“La cuestión no es tanto si afectará o no a la economía, como si puede ser una fuente de incertidumbre y tensión para la deuda española”, continúa, y aclara que la exposición de la banca española a la economía lusa es de 50.000 millones de euros. “No espero un efecto dominó como el producido con la intervención de Grecia o Irlanda”.

Momento favorable para la deuda
Pero, ¿qué ha ocurrido para que vuelva la confianza de los inversores? En primer lugar, el pacto para reforzar el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera (FEEG) ha logrado calmar los ánimos en un momento en que los inversores buscan seguridad, debido a la convulsión en las bolsas.

Y, lo que es más importante para los inversores, se ha tomado otro modelo de refinanciación de la deuda, según explica Javier Bernat, analista de Caja Madrid Bolsa, a este diario, en el que se apuesta por alargar los plazos y recortar los intereses y no por el ‘haircut’, o recorte del valor de los activos de esos países que sirven como garantía. También de la banca han llegado las nuevas noticias, según Bernat, ya que finalmente los requerimientos de liquidez al BCE han bajado hasta niveles “normalizados” de unos 50.000 millones de euros, tanto en el caso de España como en el de Portugal, lo que implica mejoras en el sector bancario.

Europa, a dos velocidades
La crisis ha puesto de manifiesto una Europa a dos velocidades en la que peligra la moneda común, el euro. En el mundo anglosajón, los países con más probabilidad de descolgarse del tren del euro son señalados como “PIIGS”, una palabra parecida a ‘cerdos’ en inglés, que corresponden a las siglas en ese idioma de Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España.

Tras la normalización de este acrónimo para el furgón de cola de la eurozona, dos países, Irlanda y Grecia hubieron de ser intervenidos, los que supuso dos dianas sobre cinco y el temor de que el “efecto dominó” hiciera que cayeran una a una las economías señaladas y, con ellas, la moneda única europea.

Pero la tendencia parece estar cambiando, una vez aprobados los principios del ‘Pacto del Euro’ y la ampliación del fondo de rescate: “Se amplía para dar más confianza”, explica el director de la estrategia de Citi en España, José Luis Martínez, que puntualiza que los países antes nombrados, a los que añade Bélgica, no tienen un problema de solvencia sino de liquidez que “tiene su origen en la desconfianza del mercado hacia estos países hacia su modelo de crecimiento, sus finanzas y hasta por cuestiones de tipo político”. Por eso, concluye, “el respaldo de la UE es muy positivo”.

Como anécdota sintomática de lo que ocurre, Javier Bernat apunta que en la prensa económica anglosajona han quitado una ‘I’ a PIIGS, pues descartan la caída de Italia. “Ahora falta que caiga la S”, que es la letra que corresponde a Spain –España-, ironiza.
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