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Al rescate de los valores

Enrique Aguilar
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enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
miércoles 23 de marzo de 2011, 11:35h
En el último film de Woody Allen (You Will Meet a Tall Dark Stranger) uno de los personajes, que destruye todo a su alrededor (su matrimonio, una inminente boda de terceros, su propia aunque malograda fama de novel escritor), actúa con una naturalidad tan manifiesta que disimula de algún modo su condición de verdadero villano de la película, el más irredimible, aquel que, sin miramientos, aspira a salvar su mediocre existencia a costa de los anhelos y aun la condescendencia de los demás.
Ni siquiera la escena en que descubre que el amigo a quien creía muerto (y cuyos manuscritos había hurtado para hacerlos pasar por propios) seguía todavía con vida, deja ver en su rostro el más tenue signo de remordimiento. Más bien se trata del rostro de un hombre acorralado que, sobre el final abierto de la película, provoca las peores fabulaciones del espectador.

Me pregunto si este personaje ficticio no representa acaso un arquetipo en ascenso, quiero decir, una clase de hombre amoral, inescrupuloso y ruin con el que diariamente tropezamos. Sobre todo en sociedades donde la corrupción parece estar tan propagada que apenas puede decirse que haya ámbito, público o privado, que resulte resistente a su avance, a veces lento y sigiloso, pero siempre inevitablemente destructivo.

Como no sea mediante la educación, y sobre la base de decisiones firmes y sostenibles en el tiempo, no parece que pueda revertirse esta situación. Una educación donde los valores no sean entendidos como mero adorno y que permita que los ciudadanos cobren conciencia de que la distancia que media entre lo que está bien y lo que está mal, fácilmente franqueable, nos conduce a una senda de la que, en cambio, no resulta sencillo volver. Porque sucede, en efecto, que el fraude, la mentira, la venalidad y otros vicios afines (que ni siquiera cuando cobran estado público son ya motivo de escándalo), provocan, como algunas medicinas, acostumbramiento, sólo en este caso es a la enfermedad misma y no al remedio a la que nos hemos acostumbrado.

Roy, el personaje de Woody Allen, no es un ser de excepción. Convive con nosotros y nadie está exento de parecérsele. Sin valores básicos que urge rescatar será difícil quitarle protagonismo.

Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

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