California, al igual que otros estados de la Unión Americana, vive una profunda efervescencia producto de las reducciones de impuestos y su impacto en los programas sociales. La tesis de los gobernantes republicanos en ese país es muy clara, menos impuestos para disminuir el tamaño y los compromisos del gobierno y en consecuencia, menos gastos. A menor recaudación, la prioridad se establece en el pago de pasivos y en la disminución del gasto corriente: en este rubro el objetivo es la reducción o eliminación de programas sociales.
En los últimos meses los maestros de las escuelas públicas han salido a demandar que los legisladores estatales asuman su responsabilidad y que recorten el presupuesto en otros renglones sin afectar la educación.
Sabido es el hecho de que en los últimos lustros, la exitosa educación pública de California ha caído en calidad y ha incrementado sus cuotas –en los niveles de educación superior, donde no es totalmente gratuita-. Los grupos de los alumnos en primaria han pasado de 18 o 20 a más de 30 o 35. Los apoyos para equipamiento y material didáctico hace tiempo se suspendieron y algunos beneficios laborales de los trabajadores de la educación se han suspendido o están bajo la lupa para hacerlo.
La amenaza a la educación va por el orden de eliminar los contratos de 21,000 docentes en el nivel básico y de aplicar un incremento del 32% a las cuotas que pagan los estudiantes en la educación superior. Es decir, en una universidad estatal subsidiada por el gobierno, la colegiatura estaría pasando de seis a nueve mil dólares por semestre, variando el tipo de carrera, el tipo de becas y el nivel académico del estudiante.
Estas circunstancias amenazan más que a nadie, a las comunidades inmigrantes de ese país. Y en particular a los hispanos, en su mayoría procedentes de México y Centro América. Son de esta comunidad las familias más numerosas –inclusive con tasas de natalidad superiores en sus países de origen-. Son quienes, por su condición humilde, estacionalidad del empleo y rigurosidad de éste, quienes más necesitan de los servicios médicos y asistenciales.
Finalmente es la comunidad que más rápido crece en las últimas décadas, hasta superar los cincuenta millones de personas en el último censo.
Me pregunto, a que la juega el establishment impidiendo por ley que los hijos de inmigrantes vayan a las universidades y luego, recortando todo este tipo de acciones que contribuyen a la regeneración del capital humano que necesita ese país para seguir existiendo.
Ya vimos como la inmigración de los ochentas y noventas subsidio durante toda esta ultima década el crecimiento de la economía de esa nación.
Veremos ahora si con estas medidas predomina el interés nacional de reclutar nuevos contribuyentes en el seguro social que paguen las pensiones de los
babyboomers que ya se van, o predomina la salvaje fobia por la repoblación de ese territorio.
Dr. Antonio Meza Estrada. Comentarios:
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