www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

reseña

Mabel Salido: La piel del tiempo

sábado 18 de junio de 2011, 12:22h
Mabel Salido: La piel del tiempo. Edinexus. Málaga, 2010. 122 páginas. 16 €
Este segundo libro de poemas de Mabel Salido reúne setenta y cinco poemas. La composición tipográfica del índice final sugiere una división en tres bloques, desmentida más tarde por cualquier lectura atenta. Nótese que utilizo aposta las palabras, como si hubiera otra manera: digo “libro de poemas” pues no advertimos voluntad de estructura arquitectónica, sí una colección de poemas con origen biográfico nada disimulado. Con igual dinámica confeccionó su anterior y primer libro, Estaciones, como bien contaba en el prólogo del mismo, la autora: “Cuando se me propuso la publicación de un libro de poemas, por primera vez en mi vida, decidí ceñirme a los escritos en los últimos veintiséis años y, una vez seleccionados los que deseaba que apareciesen, organizarlos siguiendo el hilo simbólico de las estaciones, del año y de la vida… Tal vez por esa razón se puedan advertir ondulantes variaciones de tono y de estilo que resulten sorprendentes”. Tal ordenación en ambos libros a posteriori anula cualquier intento de unidad interna al no ser concebidos los poemas bajo tal premisa. Y sabido es que durante el siglo XIX el poeta deja de escribir poemas sueltos para escribir libros unitarios, distinguiendo así la modernidad de los poetas antiguos.

El libro, de hermoso título sí, está dedicado a la figura materna que tendrá tamizada presencia a lo largo del mismo o más evidente en poemas como “Regreso”. Ya en libro precedente –carente de índice alguno– contábamos con el poema “Magia materna” que glosaba el interés autorial. Este reciente La piel del tiempo tiene un enorme peso narrativo emanado de su carácter biográfico que lastra cualquier capacidad de trascendencia, de universalización del texto al no decantar con suficiencia la anécdota privada las más de las veces. Son versos libres, de no estar troceados en segmentos podría desearse otro género literario, huérfanos de retórica: “Que se escriben / para salvar del tiempo / un acontecimiento”, como si lo escrito no sufriera acaso la erosión del tiempo. Así, por ejemplo, abre el texto un “Autorretrato”, donde más que la construcción del yo lírico, cuestiona un desconocido y múltiple “yo” que transita la “ciudad áspera” (lejano de aquel Áspero mundo de Ángel González) que desconcertará al lector de su anterior libro donde la propuesta de otro poema de igual título era bien diferente.

Salpican el texto alusiones a la literatura clásica y contemporánea, Borges y los cronopios de Cortázar mediante, además de referencias filosóficas abundantes aquí y acullá, guiños todos de la profesión docente de Salido. Versos, en suma, troquelados en la vida íntima de un “yo” que se desea transparente a la autora. Bien habrá servido, al menos a esta, para poner en claro su trayecto vital.

Por Francisco Estévez
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios