crisis en el mundo árabe
Un tribunal de Túnez enjuicia al ex presidente Ben Alí
martes 21 de junio de 2011, 19:54h
Partidarios y detractores se enfrentan apasionadamente en Túnez frente al enjuiciamiento del dictador Zine Ben Ali. No hay acuerdo sobre la pertinencia, la forma y el alcance de las penas que requiere el Fiscal, pero lo que sí es cierto es que se trata de la primera vez que un ex presidente dictador, derrocado por la ira popular y la fuerza militar del Ejército, es llevado a juicio en el mundo árabe.
Hasta ahora todos los Jefes de estado árabes que han sido derrocados por golpes militares, por revoluciones sociales o por intrigas palaciegas nunca han tenido que rendir cuentas públicamente. Algunos murieron en la cama, como el sirio Hafed el Assad, el rey Hussein de Jordania o el rey Hassan de Marruecos; otros fueron asesinados como el egipcio Anuar Sadat, el rey Faisal de Arabia Saudita, el argelino Mohamed Budiaf o el libanes Bechir Gemayel; otros murieron en extrañas circunstancias, como el rey Mohamed V de Marruecos, el argelino Huari Bumedien o el egipcio Gamal Nasser; y muchos otros fueron apartados del poder violentamente como el tunecino Habib Burguiba, el argelino Ahmed Ben Bella, el rey libio Senussi o, recientemente, los presidentes Zine Ben Ali de Túnez y Hosni Mubarak de Egipto.
Sin embargo, nunca antes se ha hecho un juicio popular sobre la gestión de los reyes o presidentes muertos o derrocados. Y menos aún llevarlos ante los tribunales. La prensa tunecina lo considera casi de manera unánime como un acontecimiento histórico. El cotidiano La Presse habla de “un acontecimiento excepcional e histórico”. “Por primera vez en nuestra larga historia – dice el periódico TunisHebdo- un presidente mutado en dictador predador y sanguinario será juzgado”. Y en grandes titulares: “el tirano y la regenta juzgados hoy por contumacia”.
En el primer día de juicio público Zine Ben Ali y su esposa Leila Trabelsi han sido condenados por contumacia a 35 años de cárcel y multas de 63 millones de dólares por desfalco de fondos públicos. Penas por el momento simbólicas porque ambos se encuentran refugiados en Arabia Saudita desde el 14 de enero. El ex presidente se ha defendido con una carta leída por su abogado en la que niega haber dado la orden de disparar sobre la multitud durante las manifestaciones previas a su derrocamiento y dice haber abandonado el país “engañado” por su jefe de seguridad el general Ali Seriati, que le impuso salir de Túnez alegando haber descubierto un complot para asesinarle.
La pareja ex presidencial es acusada de dos cargos: uno relativo al hallazgo de importantes sumas de dinero, joyas y objetos de arte en su residencia palaciega de Sidi Busaid; y el segundo por posesión ilegal de drogas, de armas y de objetos arqueológicos.
En un segundo tiempo, Zine Ben Ali será juzgado en un tribunal militar por homicidio voluntario, torturas y alta traición, delitos por los que incurre en una posible pena de muerte. Durante las manifestaciones populares en su contra fueron asesinadas al menos 300 personas a tiros a cargo de la policía, de las milicias benalistas y de los servicios de seguridad. Según la acusación Ben Ali dio la orden de disparar a matar.
En su alegato de defensa leído por un letrado tunecino, Zine Ben Ali asegura que ni él ni su mujer poseen propiedades fuera del país y tampoco cuentas bancarias. La asociación Transparency International de Francia evalúa la fortuna de ambos en unos 5 mil millones de dólares.
El Fiscal general ha pedido “las penas más severas para aquellos que han traicionado la confianza popular, y robado el dinero del pueblo para su lucro personal”.
Las autoridades saudíes no han respondido a la petición hecha desde Túnez de extradición del exdictador, que por otra parte no manifiesta ninguna intención de regresar al país. Varioscientos de manifestantes se congregaron a comienzos de semana ante el Palacio de Justicia de Túnez capital exigiendo la pena de muerte.
El ex presidente egipcio Hosni Mubarak, derrocado igualmente por las multitudinarias manifestaciones populares y el Ejercito que se ha unido a las mismas, deberá igualmente ser juzgado el próximo 3 de agosto, acusado de haber ordenado “el asesinato de losmanifestantes”.
La revolución tunecina ha sido el desencadenante de los levantamientos que han conducido a la primavera árabe, en Egipto, en Libia, en Yemen o en Siria. La revolución del jazmín ha tenido igualmente enorme influencia en el resto del mundo árabe, desde Marruecos hasta Arabia Saudita, donde la población se siente estimulada para exigir democracia, libertad y justicia.