Algo turbio se cuece en Euskadi
jueves 23 de junio de 2011, 22:07h
La declaración institucional hecha por el Parlamento Vasco ayer jueves, en la que reiteraba su rechazo “más rotundo a la utilización de la tortura, de los malos tratos y de la vejación a personas detenidas” es, cuando menos, llamativa por lo obvio del pronunciamiento. En democracia, este tipo de prácticas no se llevan a cabo y, de haber algún exceso, hay mecanismos de sobra para corregirlo. De hecho, todas las actuaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son escrutadas con lupa, impregnándolas de una vis garantista que en ocasiones resulta excesiva.
Sucede que la declaración en cuestión viene auspiciada por el nacionalismo en su conjunto, lo cual explica muchas cosas. Cuesta encontrar felicitaciones públicas o manifestaciones de alegría cada vez que algún terrorista es detenido por parte de PNV, EA, Aralar o la marca de ETA que toque en ese momento. Antes al contrario, ponen siempre en cuestión los métodos empleados y cada vez que alguno de estos asesinos pone en práctica la habitual denuncia por malos tratos, in dubio pro reo. Y que ahora, sin que venga a cuento, utilicen la cámara vasca como altavoz de una de las soflamas más repetidas por el entorno terrorista resulta sumamente sospechoso, cuando no inadmisible.
Tampoco es de recibo el apoyo del PSE a semejante excentricidad. Pese a la pinza que forman Zapatero y Urkullu, quien teóricamente manda en Euskadi es Pachi López, y precisamente por eso no debería plegarse al juego del nacionalismo. Bastante caro le ha salido ya su apoyo a la legalización de Bildu como para que ahora les siga haciendo el caldo gordo.