Pidió perdón a las víctimas
Calderón al poeta Sicilia: "Probablemente se me recordará con mucha injusticia"
viernes 24 de junio de 2011, 10:51h
En un encuentro sin precedente en la historia resiente de México, el presidente de ese país Felipe Calderón y el poeta Javier Sicilia, sostuvieron una inédita reunión en donde el mandatario reconoció la deuda que tiene pendiente con las víctimas y su disposición de rectificar, aún cuando defendió su política de seguridad señalando que prefiere que le juzguen por haber actuado que por haber callado.
El poeta Javier Sicilia calificó positivamente la línea de diálogo abierta este jueves con el presidente de México, Felipe Calderón, sobre la estrategia de combate al narcotráfico y la reparación del daño a las víctimas.
"La aceptación de la deuda que tiene con las víctimas y los compromisos que ha establecido (Calderón), a los cuales daremos seguimiento, fueron lo más relevante", apuntó Sicilia ante los medios tras concluir la reunión.
"Él sigue creyendo que esa estrategia de guerra es la correcta y dice que puede pagar los costes morales, no creo que sea soberbia sino una manera obstinada de ver las cosas", dijo el poeta sobre la postura de Calderón.
El mandatario y el activista -convertido en un símbolo nacional tras el asesinato de su hijo- encabezaron una discusión de más de tres horas con las víctimas del narcotráfico y sobre la corrupción de las instituciones en el Castillo de Chapultepec, en la capital mexicana.
"Prefiero que me juzguen por haber actuado en lugar de por haberme quedado quieto", afirmó Calderón ante el cuestionamiento a una política de seguridad pública que ha inundado las calles con más de 65.000 militares. "Usted hubiera hecho lo mismo", le dijo el presidente al poeta, vista la gravedad de la situación y la falta de tiempo para reformar el sistema político del país.
"Estoy dispuesto a rectificar", manifestó el gobernante y precisó que para ello necesita "ver con claridad" hacia dónde dirigir su estrategia del combate al crimen organizado.
El presidente, quien escuchó la voz de las víctimas y respondió profusamente a las críticas, reconoció con cierta amargura que, a pesar de sus esfuerzos en materia social, se le recordará por la ola de violencia que ha caracterizado hasta ahora su sexenio. "Probablemente se me recordará con mucha injusticia", dijo.
"Hay que reconquistar nuestras calles... ¡pues si son nuestras!", declaró, en uno de los diversos momentos en los que demostró cierta exaltación a lo largo de la mañana.
Calderón lamentó la corrupción de las instituciones que deriva en impunidad criminal -percibida por la ciudadanía como uno de los grandes problemas- y afirmó que debe respetar legal y moralmente las decisiones de los jueces. "He sabido de jueces que han hablado con criminales, y recibido dinero de criminales pero no tengo una prueba", señaló el gobernante.
Se dijo frustrado por, aun teniendo evidencias manuscritas de los pagos a cuerpos municipales de policía comprados por el narcotráfico, la justicia no pueda aceptar su validez. O cómo, en ocasiones, su Gobierno no puede tratar casos por ser de competencia estatal.
En este punto expresó su duda por la anulación de pruebas dictada por una juez de Tijuana tras el arresto del exalcalde de la urbe Jorge Hank Rhon debido a que no consideró el registro de su casa por el Ejército -donde se hallaron casi un centenar de armas- conforme a derecho.
También aceptó la propuesta de Sicilia de crear una comisión con el fin de "trabajar tanto en la parte de las víctimas" como en una posible nueva estrategia en materia de seguridad e, incluso, le pidió al secretario (ministro) de Gobernación, Francisco Blake, ponerse de acuerdo con el Movimiento para formarla hoy mismo.
Otras de las víctimas también plantearon su caso, como María Helena Herrera, cuyos cuatro hijos están desaparecidos desde hace varios años, y a pesar de haber presentado indicios, las autoridades han bloqueado la investigación.
"Las únicas salidas que el Gobierno deja a nuestros hijos son las que los llevan a morir en esta guerra que no pedimos", dijo la mujer al borde del llanto, lo que motivó después que Calderón se acercara a abrazarla.
Otra de las víctimas, madre de un policía federal desaparecido junto a cinco agentes más y un civil, puso de manifiesto la existencia de redes de protección al crimen organizado. "Sabe usted cuantos políticos y empresarios están coludidos con el narcotráfico? ¿Por qué ellos son intocables?", cuestionó.
"En dos años tres procuradores (fiscales) nos han prometido justicia y todavía no hay nadie sentenciado", dijo a Efe Julián LeBaron, uno de los líderes de la comunidad religiosa de los menonitas en Chihuahua, cuyo hermano Benjamín fue interceptado por un comando de veinte hombres que lo asesinaron.
Desde 2006 han muerto en México unas 40.000 personas tanto a consecuencia de acciones del crimen organizado como de la lucha de las fuerzas de seguridad contra los delincuentes. Los activistas se reunirán de nuevo con el presidente Calderón y su gabinete en tres meses.