El Consejo de Ministros ha fijado el techo de gasto para los próximos presupuestos, 117.353 millones de euros, un 3,8 por ciento menos que lo acordado para este año.
Las previsiones del Gobierno, con el gasto fijado para el próximo ejercicio, apuntan a un déficit del 3,2 por ciento. El problema, el gran problema de las previsiones del gobierno respecto de los ingresos, es que se basan en un cuadro macroeconómico que no ha cambiado, y que apunta a un crecimiento el año que viene del 2,7 por ciento, cuando la media de las previsiones de los analistas quedan en el 1,2 por ciento, menos de la mitad.
Esa diferencia previsible en los ingresos se podría cubrir, claro está, con nuevas subidas de impuestos. Pero la ministra de Economía, Elena Salgado, lo ha descartado. El Banco de España pidió recientemente al Gobierno un nuevo aumento del IVA para acotar el déficit.
No parece que este anuncio de techo de gasto haya calmado a los mercados. La Bolsa está en caída libre, y ya ha perdido todo lo ganado en lo que va de año. Y la prima de riesgo vuelve a dispararse. Está ya en los 285 puntos básicos. Y todo por la situación de Grecia, y no sólo de Grecia.
La actividad en Europa se desacelera. Estamos dando cuenta en estas crónicas de ello, pero no dejan de producirse noticias que toman nota de este desarrollo. El Índice de gestores de compras de la eurozona elaborado por Markit ha caído en junio dos puntos hasta los 53,6. Según la noticia del
WSJ, “los economistas dicen que es demasiado pronto para saber si la caída de junio es temporal o indica una desaceleración más pronunciada a finales de año. El producto interior bruto creció en la eurozona un 3 por ciento intertrimestral anualizado durante el primer trimestre, y se espera una ligera desaceleración para el segundo”.
Los líderes europeos han acordado un plan de recortes para Grecia. Un nuevo plan, es decir, que es la condición necesaria para que le concedan el rescate dentro del rescate, el último tramo del primer rescate, por valor de 12.000 millones de euros. El problema es que Papandreu está perdiendo apoyos en su propio partido. Es normal. La situación griega se produce por la falta de reformas y la política de despilfarro durante el gobierno conservador de Nueva Democracia. A los griegos les pareció que no era suficiente despilfarro, y votaron al socialista Papandreu. A él le estalló la crisis de la deuda griega y ha tenido que recortar el presupuesto a gran velocidad, aunque tendrá que hacerlo aún más rápido. Ni los griegos quieren eso, ni su partido es el más fácil de convencer para las reformas. Ya sólo tiene una mayoría de 4 diputados.
Eso quiere decir que Papandreu necesita el apoyo de Nueva Democracia. Los conservadores juegan la baza populista, pero su líder recibió este jueves la reprimenta de Angela Merkel, su correligionaria alemana: O apoya los recortes y las privatizaciones o apoya los recortes y las privatizaciones. No hay más opción. Lo mismo le ha dicho al primer ministro, Giorgios Papandreu, que había intentado rebajar los términos del plan de austeridad. Nada ha conseguido. Tampoco la otra parte, la UE y el FMI. Porque ya se ha demostrado que puede prometer un plan de recortes y no cumplirlo. Los nuevos recortes tienen un valor de 28.000 millones de euros, a lo que se tiene que sumar un ambicioso programa de privatizaciones por un valor de 50.000 millones de euros. Papandreu ya ua anunciado que no cree que su Parlamento lo apruebe. Veremos.
De todos modos ya dijimos que China no iba a dejar caer el euro, porque quiere que juegue algún papel como moneda internacional de reserva. Si hay una reestructuración podría pasar exactamente eso. China lo ha vuelto a dejar claro por medio del director del Instituto de estudios internacionales de China,
Qu Xing: “China, el FMI y los países socios están haciendo todos los esfuerzos. No queremos ver una reestructuración de la deuda”.
Pero el futuro del euro no está claro. La
BBC ha recabado las opiniones de varios expertos sobre el porvenir de la moneda común europea. Estas son algunas perlas: Vicky Pryce, economista británica: “Creo que si Grecia no recibe la ayuda que necesita, todo el proyecto del euro se habrá ido”. Costas Lapavitsas: “El euro no tiene ningún futuro. La actual estructura de la eurozona es claramente insostenible”. Alfredo Pastor: “La cuestión a largo plazo es si las economías periféricas serán capaces de realizar una convergencia económica real con las economías más avanzadas”.