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COCHE DEL AÑO EN EL MUNDO

El Mazda 2 cuenta ahora con motorización diésel

miércoles 02 de abril de 2008, 12:38h
Comencemos por decir que Mazda es una de las marcas de mayor prestigio tecnológico de Japón; es el equivalente a BMW en Europa, salvando las distancias. Y es una marca cuyo 30 por ciento del capital pertenece a Ford, a quien aporta un know-haw del que en estos momentos ya no puede prescindir la marca norteamericana. Recuérdese que en estos momentos Ford se está deshaciendo de otras marcas (Jaguar y Land Rover) precisamente para disponer de recursos financieros con los que desarrollar nuevos modelos; y Mazda es uno de sus soportes tecnológicos, como lo demuestra el que la plataforma sobre la que se basa el nuevo Fiesta es precisamente la del Mazda2.

Este largo preámbulo nos sitúa pues a Mazda en la cima tecnológica de Ford y al Mazda 2 en el vértice de su modelo pequeño. Digamos que en el mercado español, este modelo va a suponer un tercio de las ventas totales de la marca, con 5.800 unidades en este año. Hasta la fecha, del Mazda 2 se disponían tres versiones, todas ellas de gasolina, de 1.300 centímetros cúbicos (75 y 86 caballos) y de 1.500 centímetros cúbicos y 103 caballos. Ahora, llega el diesel, que comenzará a venderse ya en las próximas semanas con dos niveles de equipamiento, Active (12.950 euros) y Active Plus (14.100 euros). En ambos casos, con la carrocería de 5 puertas. La carrocería de 3 puertas, para este diesel y para las versiones de gasolina, llegarán en el mes de Octubre.

El Mazda2 es el primer producto de una nueva generación que va a suponer el rediseño de todos sus modelos, aportando nuevos conceptos de distinción, exclusividad, dinamismo y respeto medioambiental. Lo cierto es que todos estos conceptos están en los cuadernos de cargas de todos los constructores; no se dice nada nuevo. Pero si es cierto que para Mazda supone en primer lugar, un acercamiento estético hacia los gustos europeos. Y en segundo lugar un aporte tecnológico de primer nivel. Los Mazda, incluso ahora el pequeño “2” se diferencia del grupo de modelos generalistas por su aspectos estéticos y algunos detalles técnicos.

Entre otros, por su ligereza. Cuando la mayoría de los coches del segmento B (y de todos los segmentos) crecen en tamaño y peso, el Mazda 2 se reduce en 4 centímetros de longitud y en algunos milímetros de altura. Y lo que es más importante, se reduce en 100 kilos de peso. Con ello, se gana en eficiencia térmica, reducción de consumos y reducción de ruidos aerodinámicos. Esta reducción se ha logrado tanto por el empleo de materiales ultraligeros como por el rediseño de elementos mecánicos: columna de dirección, puentes de suspensiones, depósito de combustible, etcétera. La rueda de repuesto compacta es una concesión a esta reducción de peso, que suele gustar poco a los usuarios, pero que cada día es ya más frecuente.

El encarecimiento de los combustibles en general y del gasóleo en particular hace que el actual mixing gasolina/diesel vaya modificándose tras unos años de cambios espectaculares. Ya es más caro el gasóleo que la gasolina; y aunque los consumos sean aun favorables a éste primero, el placer de conducción de la gasolina ya hace que la elección sea más complicada en este segmento. En el caso que nos ocupa y a la espera de llevar a cabo una prueba más larga, nos inclinaríamos por el motor de gasolina de 86 caballos.

Y es que este motor de 1.400 centímetros cúbicos no nos parece el mejor motor diesel del mercado. Es un motor desarrollado conjuntamente por PSA (Peugeot-Citroën) y Ford, pero da la impresión de que los franceses se han dejado en el tintero algo de su experiencia en diesel para no cederla a la competencia. No es mal motor, en absoluto, pero los hay mejores. Es ruidoso, no tira mucho a regimenes altos y de consumo... regulín regulán. En la homologación del Mazda2 figura como cifra oficial de extraurbano, 3,7 litros; y de consumo medio combinado, 4,7 litros. Ambas cifras están muy lejos de las que hemos obtenido en un recorrido de toma de contacto, a velocidad real de 120 por autovía y de 90 por carretera, que no ha bajado de 7 litros según el ordenador de a bordo.

De todos modos, el equipar un motor no especialmente brillante (pero en absoluto desdeñable), no empaña la impresión general del modelo, del que destacamos su excepcional acabado y buena presentación. Sencillamente, que preferimos en este caso el motor de gasolina, que nos proporcionará mayores satisfacciones. Mencionar finalmente que no sólo es interesante el precio, sino una garantía de 3 años habitual en las marcas japoneses y que no debe echarse en saco roto.