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RESEÑA

Jordi Pujol: Residuals o independents? Quan es trenquen els ponts

domingo 24 de julio de 2011, 17:53h
Jordi Pujol: Residuals o independents? Quan es trenquen els ponts. Pòrtic. Barcelona, 2011. 69 páginas. 5 €
Jordi Pujol ha sido, sin lugar a dudas, el político catalán más importante de la segunda mitad del siglo XX. Tras haber presidido la Generalitat de Cataluña entre 1980 y 2003, ha seguido opinando sobre la actualidad, escribiendo y pronunciando conferencias. Entre los muchos elementos que podrían caracterizar al Pujol de los últimos tiempos se encuentra su preocupación, que en ocasiones se vuelve obsesión, por la posteridad, por el tan manido juicio de la historia. Los dos volúmenes publicados de sus memorias nos proporcionan múltiples ejemplos. También lo hacen las páginas que le dedica el periodista Rafel Nadal en Els mandarins (2011).

En esta clave, precisamente, la de la posteridad, pienso que debe interpretarse, en buena medida, el librito publicado hace unas pocas semanas, en catalán, con el título Residuals o independents? Quan es trenquen els ponts. Sostiene Pujol que, en los últimos tiempos, en especial a partir de 2000, se ha producido un proceso de involución en las relaciones entre Cataluña y España, que llega a su momento álgido con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el nuevo Estatuto. Lo que se encuentra tras ello es la voluntad de convertir Cataluña en residual, esto es, un “pueblo sin personalidad propia”, sometido a un proceso homogeneizador, de limitado autogobierno y ahogado fiscalmente. Esta política, afirma, rompe todos los puentes. Han fracasado los viejos proyectos de entendimiento y colaboración, en los que Pujol y los nacionalistas se habrían mostrado siempre leales con España, haciendo posible la gobernabilidad. A partir de 2000 se habría impuesto rápidamente “una idea de España que volvía a ser la de antes”. La alternativa, si se sigue en este camino, no es otra que la gradual desaparición de la catalanidad y de Cataluña o bien la independencia.

Frente al expolio y a la voluntad de conducir a Cataluña por la vía de la decadencia política y la disolución identitaria, sostiene Pujol, los ciudadanos deben reaccionar y resistir. Tras muchos años de intentar hacer desistir de sus propósitos a los independentistas, cada vez más numerosos, Pujol escribe que hoy ya no tiene argumentos para combatirlos, excepto la difícil viabilidad del proyecto y los riesgos internos. Se ve en la obligación, por consiguiente, de revisar sus planteamientos de siempre sobre el tema. La independencia sale finalmente del armario.

Un par de cuestiones permiten entender este discurso, que es, en el fondo, menos nuevo de lo que pudiera parecer. Primeramente, la ausencia de límites y el maniqueísmo nacionalista. En el argumentario pujolista entran en conflicto la lealtad y compromiso de unos con la deslealtad y malevolencia de los otros. En ningún momento se alude a las responsabilidades de los nacionalistas catalanes en la denominada “desafección” contemporánea. En segundo lugar, la ya citada preocupación por la posteridad. El ex presidente no quiere ser recordado solamente como un hombre del siglo XX, un nacionalista moderado y dialogante del pasado, y se resiste, por tanto, a perder presencia en un escenario en el que se discuten en Cataluña alternativas radicales, como el soberanismo o el independentismo. La voluntad de controlar el pasado e intervenir en el futuro convierten el presente, a veces, en bastante sorprendente.


Por Jordi Canal
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