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"DAREMOS SOLUCIONES"

Netanyahu forma una comisión para hablar con los 'indignados'

domingo 07 de agosto de 2011, 14:10h
El primer ministro israelí está dispuesto a reunirse con los representantes de los 'indignados' del país que el sábado sacaron a la calle a 300.000 personas para protestar por el elevado coste de la vida y el recorte de las prestaciones sociales.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció este domingo una comisión de ministros, observadores y expertos para negociar con los representantes de la mayor protesta social de la historia del país, en la que ayer participaron 300.000 personas.

"No podemos ignorar las voces que salen del pueblo. Daremos soluciones reales, no cambios cosméticos", dijo al inicio de la reunión semanal del gabinete, según la transcripción de sus palabras difundida por su oficina.

En su intervención, más larga de lo habitual, Netanyahu insistió en la seriedad de su intención de promover cambios "reales" que permitan a la población beneficiarse del crecimiento económico, pero también en la imposibilidad de "responder a todas las demandas", la dificultad de "construir una economía" y el contexto de crisis global.

El equipo, aseguró, tendrá que "ofrecer muchas propuestas en un muy breve periodo de tiempo" y apuntó los cuatro ámbitos en los que debe centrar su trabajo: cambiar el orden de prioridades, la política impositiva, el aumento del acceso a los servicios sociales y la mejora de la competencia y eficiencia en los mercados.

Su cometido es lanzar un "mesa redonda" de debate de los asuntos abordados por los "indignados", que se quejan de la carestía de la vida y reunieron anoche a 300.000 personas en la mayor marcha de la historia de Israel no vinculada al conflicto de Oriente Medio.

Inspirada en la española, la protesta comenzó el pasado día 14 con una acampada en Tel Aviv por los precios de la vivienda que ha ido ganando seguimiento y sectores de población.

"El pueblo pide Justicia Social" fue el principal grito que se oía entre quienes recorrían las calles de Tel Aviv, una marea en la que había muy pocas banderas, la mayoría del Estado judío, aunque también alguna palestina y de color rojo. No eran visibles enseñas de partidos políticos, una muestra de que el descontento trasciende las divisiones políticas. Los manifestantes eran mayoritariamente jóvenes, que avanzaban al ritmo de cacerolazos y pitadas de trompetas.

"Es muy emocionante cómo todo esto comenzó de repente, son cosas que sentimos desde hace mucho tiempo pero nunca habíamos salido así a la calle. Lo más bonito es vernos a todos unidos con un mismo grito por la justicia social", declaró a EFE la joven de 31 años Yael Gur.

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