Beresford, que alcanzó la cumbre de su carrera con “Paseando a Miss Daisy” en 1989, película por la que fue premiado con cuatro premios Oscar, ha reunido en esta cinta a dos actores consagrados que, hasta ahora, nunca habían trabajado juntos. La cinta, además, supone el debut del joven actor Jamie Anderson, con un papel de chico problemático, como hijo de Cusack.
El inicio de la historia, que se desarrolla en un pueblo del centro de Estados Unidos, nos presenta a Frank Cordell, interpretado por Morgan Freeman, un asesino a sueldo que se deja llevar por la corriente río abajo esposado a un jefe de policía moribundo, cuando unos excursionistas, Ray Keene (John Cusack) y su hijo, los sacan del agua. Con el jefe de policía muerto y Cordell acechado por sus propios hombres por haber huido sin cumplir con su último trabajo, Ray aprovecha su conocimiento de los bosques donde han acampado para tratar de salvar la vida de su hijo y la suya propia.

Elemento importante de la cinta son los paisajes en los que se sitúa la acción. Herbert Pinner, diseñador de la producción, confiesa que hubo de tomarse el proyecto como un auténtico reto a causa de la gran cantidad de escenas de exteriores. Se encargó de hacer realidad los terrenos abruptos que demandaba el guión e hizo viable que se pudiera grabar allí.
